México no tiene ciudadanos de primera o de segunda, la Constitución Política nos protege a todos por igual, tal vez por ello no han encontrado eco aquellos que se han rasgado las vestiduras ante la homologación del IVA en todo el territorio nacional.
Con una total falta de congruencia, los diputados panistas de los estados fronterizos, pregonan a los cuatro vientos su inconformidad con la medida, (algunos solo absteniéndose de votar) olvidando por cierto los votos de sus correligionarios del interior del país, que no tuvieron empacho en votar a favor de la misma, no por llevar la contra a sus colegas, sino por la simple y sencilla razón de que para ellos no representaba ningún costo político.
Parece mentira, pero los legisladores federales tienen por costumbre meditar sus votos no en función del beneficio a la nación, sino en función clara y directa de los beneficios a su imagen y a su futuro, pues es claro y notable que ellos aspiran a mantenerse vigentes para el futuro mediato.
Sin embargo en su excesivo celo se olvidan de lo primordial, ellos legislan para todos, no para unos cuantos y su obnubilada visión no les alcanza para entender que al pregonarlo pierden, pues la estatura de estadista, distan mucho de poder alcanzarla.
No saben siquiera cuantos habitantes fronterizos pueblan las regiones homologadas, no encuentran argumentos suficientes cuando cualquier contador les rebate, pues el IVA es recuperable, para el comercio y la industria, en la proporción que se pague.
Los comerciantes persisten en la idea de que bajarán las ventas, sin comparar siquiera sus precios con los del comercio americano, pues poco afecta la diferencia de 5 puntos porcentuales, cuando sus precios superan, en algunos casos hasta con el 40 % a sus competidores del otro lado del rio.
Hasta a la gallina de los huevos de oro la han metido en el affaire, cuando los salarios pagados por obrero en toda la semana no pueden compararse con lo que un obrero similar gana cruzando el rio en un sólo día de trabajo.
Si porque el salario mínimo para una zona cara como la nuestra llega a $ 64.76 pesos por día, lo que multiplicado por 8 da $ 518.08 a la semana, mientras en Texas el salario es de $ 7.25 dólares por hora, lo que multiplicado por 8 horas de extenuante trabajo da $ 58.00 dólares, es decir aproximadamente $ 725.00 pesos por día.
Creo que los argumentos defensores de la industria maquiladora deberán tomar otro rumbo, ya que a simple vista resulta inoperante mover de país toda una industria que les brinda pingües utilidades, por la simple implementación de un impuesto que a final de cuentas pueden recuperar, cuando demuestren fehacientemente que han exportado al 100% el producto terminado y armado aquí.
Nuestros legisladores en lugar de enfrentar decisiones ya tomadas y que cumplen con el fin de ser generalizadas, deberían de afrontar retos para acotar el poder que tanto daño hace a la nación y que se convierte en conductor natural para más y más hechos de corrupción.
La congruencia es importante para merecer el respeto de la sociedad, pues ha quedado claro que ésta modificación en los impuestos se sujetó en el interés de acabar con los PRIVILEGIOS.


