En los países democráticos existe una demanda social para evaluar, comparar y medir el desempeño de un gobierno en sus resultados y objetivos alcanzados en un periodo determinado.
Viene a cuento lo anterior por el primer año de gobierno del presidente Enrique Peña Nieto que ha sido de claroscuros, en términos de acuerdo políticos se avanzó a través del Pacto por México lo que permitió la aprobación de las reformas hasta ahora propuestas, mientras que los resultados en términos económicos y sociales fue un año pésimo para los mexicanos.
En un balance sobre el primer año de administración de Enrique Peña Nieto, la economía, la seguridad y así la política son los temas referentes a evaluar.
En materia política Peña nieto sorprendió a propios y extraños, en su primer año el Pacto por México logró lo inconcebible que el Congreso discutiera y aprobara la mayoría de las “reformas estructurales” que tantos venían demandando. Aunque falta la política y la Energética estas habrán de aprobarse con la alianza con el PRI-PAN.
Varias de las reformas van a contra los intereses de muchos de los presuntos tutores de Peña Nieto, como la educativa, la de telecomunicaciones y la fiscal, particularmente contra de los gobernadores priístas, que dejaron de ser los reyes en sus feudos, perdiendo sus privilegios que pensaban conservar con el regreso del PRI a la presidencia.
En cuanto a la economía está en recesión, no creció como se pronosticó inicialmente al 3.5%, apenas crecerá en un 1 %. En cuanto al desempleo hay más de 2.7 millones de mexicanos en el desempleo absoluto.
Consecuencia de los manejos inadecuados de la conducción económica y finanzas nacionales han contribuido al empobrecimiento acelerado de la población, el aniquilamiento de las clases medias, la falta de empleo, un avance moderado en la inversión, en general, el crecimiento nulo de la economía.
Por consiguiente no se consiguió el crecimiento económico prometido, ni la generación de empleos propuesta, ni se redujo la pobreza, ni mucho menos el bienestar de la sociedad, que afirmaba Peña Nieto como candidato y como presidente electo que se lograría tan pronto llegara a ejercer la presidencia.
Se Habla menos de lo que afecta más. Los registros de violencia y los índices de delincuencia en aumento. Las cifras que estremecen la realidad cotidiana en tantas ciudades que compromete la viabilidad del Estado mismo.
La violencia y la inseguridad es cada vez mayor, los secuestros van al alza, no obstante la propaganda insistente que se acabará con los grupos criminales; entre el 1 de diciembre de 2012 y 31 de octubre de este año, se iniciaron 17 mil 68 averiguaciones previas por homicidio doloso, lo que implica que esa es, por lo menos, la cifra de muertos relacionada con la delincuencia organizada.
Por otro lado algunas de las reformas están inconclusas y otros cambios no se proponen con seriedad, entre ellos el combate a la corrupción, la transparencia y rendición de cuentas en el manejo de los dineros federales.
Por otra parte de acuerdo con una encuesta del diario Reforma arrojó que por primera vez en el sexenio la desaprobación superó a la aprobación y las calificaciones que le dieron ciudadanos y líderes son reprobatorias, con 5.5 y 5.2.
En definitiva la falta de resultados del gobierno de Enrique Peña Nieto en este primer año, con un inédito manojo de reformas legislativas de gran calado sin aterrizar, pero también con el lastre de una población acosada por la delincuencia, una economía en estado recesivo y nulo combate a la corrupción. En consecuencia la evaluación para el presidente Peña Nieto es reprobatoria.


