Ecce Homo
Las religiones son asunto de la plebe, yo siento necesidad de lavarme las manos después de estar en contacto con personas religiosas: Nietzsche.
No vengo a pedirte amores
Ni a rogarte que me quieras,
Sólo quiero que me aflojes
Tus regiones más traseras.
El infierno … ya lo conozco. – ¿Dónde? – En la codicia de los jueces, en el odio de los poderosos, en la lengua de los maldicientes, en la venganza, en el apetito de los lujuriosos, en la vanidad de los príncipes. Donde cabe el infierno todo, sin que se pierda gota, es en la hipocresía de los virtuosos, que hacen logro del ayuno y del oír misa: Quevedo, sueños y discursos.
Ya llegó su Guajolote
Y llegó por la ladera,
Si me prestan el zizote
No les dejo nada fuera.
Un tipo llega a la cantina y trata de conversar con su vecino de barra… -¿Qué le pareció el chivas contra el América? -Amigo, aquí nunca hablamos de futbol; al último que abordó ese tema le pusimos unas patadas y lo echamos para afuera. El tipo se queda todo agüitado. De rato insiste: -¡Qué padre que vino el Papa! ¿Verdad? -Aquí se viene a tomar, no a hablar de religión. Mejor cállese si no quiere que lo saquemos como al tipo del otro día. Ya de rato, e inspirado por las copas, el»»
»» rechazado se arma de valor y le pregunta al mismo tipo: -Oiga, ¿y de la familia, sí se vale hablar? -De la familia, sí; todo lo que quiera, -Entonces, vaya usted y hingue a toda su…
Cultura light “baja en colesterol” Dice Enrique López que la sociedad moderna nos obliga ser cultos para quedar bien en las charlas de café y apantallar a los amigos. La cultura adorna, pero requiere toda una vida de esfuerzo para adquirirse. Pero, ¿para qué detenerse en la tradición?, basta con aprender síntesis, anécdotas o cometarios rápidos y atinados: “En el peor de los casos, la obra artística se hace a un lado para favorecer la admiración indeclinable por la persona, admiración que no titubea en convertir a un autor en una serie de frases insignificantes” (según cita textual): Mozart: “ese joven creativo, vívido e irreverente”; Beethoven: “atormentado por la sordera y el destino”; Borges: “ese inteligente argentino ciego que casi era un caballero inglés”; y así Frida, Van Gog, Goethe…
La metonimia que convierte a un artista en una frase.
Permítanme que me ría
Del penoso cretinismo,
Lo que en el pobre es manía
En el rico es erotismo.
En plena calle, dos hombres peleaban furiosamente. Junto a ellos un niño lloraba desconsoladamente y gritaba: «¡Papá, papacito! ¡No te pelees!» Llegó presuroso un policía y preguntó al pequeño: «¿Cuál de los dos es tu papá, muchacho?» «No sé señor, gimoteó el chico. Por eso pelean».
Gur bay


