SE AGOTARÁ LA PACIENCIA

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Que le pasa a México? Esta pregunta nos la hacemos muchos, cuando vemos el deterioro de lo que pomposamente llaman tejido social.

El hartazgo de los habitantes de Michoacán cada día tiene más seguidores, admiradores y patrocinadores, sobre todo entre los que son oriundos de ese estado y trabajan en los Estados Unidos.

Algo se está haciendo de eso no nos queda la menor duda, sí escuchan e investigan, esto es palpable en Matamoros, cuando vemos caer junto con el administrador de la aduana, a toda la caterva de malos funcionarios que los acompañaron siempre y que asolaron a los habitantes decentes de esta ciudad.

Porque con su caída queda claro que había contubernio con los integrantes del crimen permitido y desde ese espacio, medraban con el poder que les confería el supuesto cuidado de las mercancías ilegales, mientras los ciudadanos por miedo se negaban a denunciar a estos malos funcionarios públicos.

Dejemos a un lado la política, lo acontecido en Matamoros debe de abrir la posibilidad de llegar a creer que algo se puede hacer para devolverle a los funcionarios de la aduana y a los policías fiscales, algo de la credibilidad perdida.

Si nos distraemos en pensar que unos trabajan para un partido y otros para otro, estaremos permitiendo que se justifiquen por ambos lados los excesos, cuando independientemente del origen de los actos delictivos, estos deben de ser perseguidos de oficio.

La sociedad ya no confía en nadie y polarizar las opiniones solo permite que los corruptos permanezcan en sus puestos y que se fastidie cualquier intento de mejorar las cosas.

Lo sucedido en la Aduana de Matamoros, debe de ser respaldado por aquellos que fuimos intimidados e incomodados por funcionarios prepotentes y que con su actuar demostraban estar del lado oscuro de la ley.

La sociedad no entiende muchas cosas; la venta de gasolina robada entre ellas, la proliferación de negocios de bebidas para llevar en las calles, sin discreción por cierto, pues se anuncian con luces de neón y bocinas a todo volumen y sin horario para cerrar, lo que demuestra el contubernio cuando menos de quienes hacen la vigilancia.

No verlo es delito de omisión por parte de las autoridades, no denunciarlo obedece solo al miedo de ser perseguidos por las filtraciones de los infiltrados, pero poco a poco se va perdiendo el miedo y entonces se actúa, pues por encima de los corruptos si existen aunque sean pocos los que saben ejercer con dignidad su compromiso.

El sábado en Nuevo León, una vez más fueron despojados de sus autos un grupo de viajeros con destino a McAllen, no alcanzaron a llegar a Tamaulipas cuando fueron abordados por camionetas con civiles armados y tampoco hubo denuncia, ni boletín oficial.

Ni la balacera del viernes ni los enfrentamientos del sábado en Matamoros fueron boletinados, solo lo que dicen las redes sociales y las fotos que comparten nos mantienen informados de lo sucedido, por ello nos queda claro que algún día, SE AGOTARÁ LA PACIENCIA.

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