EL PRIVILEGIO DE MANDAR

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Aun queda el recuerdo del gran éxito que fue “La Parodia”, ese estupendo programa de Televisa, denominado “El Privilegio de Mandar”, fue un acierto que le dio los más altos “raitings” en la historia de la televisión en México.

Un poco antes “Los Hechos de Peluche” acapararon desde T. V. Azteca los mejores números y la mayor audiencia demostrando que lo trivial es superado por la realidad y que mostrado con sarcasmo y sin violencia, destruye la imagen de cualquiera que sin proponérselo abra la boca sin conectar el cerebro.

Fue tal el éxito de la serie, que hubo necesidad de crearle un horario propio, para que todos nos deleitáramos con la ridiculización de los personajes públicos, disfrutando del talento de los guionistas, de las caracterizaciones y sobre todo de las burradas de nuestros prohombres públicos.

Son datos del recuerdo que nos hacen vislumbrar la posibilidad de que renazca un programa de televisión con esas características, cuando menos para olvidarnos de los problemas que diariamente soporta una sociedad ya casi en el empacho.

Se ha perdido la brújula en la crítica constructiva, ahora no se permite nada de eso, pues se ve mal, incomoda a los poderosos y asusta a los integrantes del crimen permitido.

Vivimos en zozobra con lo que pensamos; les gustará por allá, se enojaran por acá, maltrataremos algo, incomodaremos a alguien o estorbaremos en el libre ejercicio del despojo impune.

Todas esas cosas pasan por la mente de cualquiera, no solo de los que escribimos o expresamos nuestra forma de ver las cosas, todos desde el incognito del subconsciente, piensan, analizan, desmenuzan, temen y callan, salvo cuando se está en confianza.

Ahí sí, nadie nos para, los mayores epítetos suenan fuerte en contra de cualquier autoridad, los recuerdos maternales son acompañados de expresiones duras y sinceras de los brazos y las manos, sobre todo, cuando el dios Baco nos endulza los momentos.

Nos hace falta circo para entender lo cotidiano, ojalá que las televisoras lo entiendan y que en Bucareli aflojen un poco el cinturón, los «cuatros» publicitados en los noticieros no logran dejar satisfecha la enorme necesidad de ningunear a los que detentan el poder.

Ya nos sobra tiempo para llorar la pérdidas, ya no nos quedan toallas secas y justo es que piensen, los que deben de hacerlo, en algo que nos distraiga un poco de la cantidad enorme de malas nuevas en que se convierten las noticias.

Ojalá que el reclamo llegue hasta donde debe de llegar, ojalá que en Los Pinos encuentre acomodo la idea, para soltar un poco la rienda, pues ni twitter ni facebook logran aplacar el desánimo.

Pocas veces se tiene la oportunidad de dejar contentos a todos, esperemos que la voluntad superior permita la posibilidad de que volvamos a sonreír con las parodias, si asi como usted lo lee, la posibilidad de sí o no, está justamente donde está, EL PRIVILEGIO DE MANDAR.

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