Ese es el problema…

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“El mayor problema de la humanidad es que no sonríe, que prefiere hundirse en los problemas que sentir esa sensación de plenitud, paz y serenidad que nos da felicidad” OCTAVIO PAZ.

Cuánta razón tenía el poeta mexicano Premio Novel de Literatura, porque en ocasiones nos agobiamos con problemas sencillos y nuestro rostro muestra una mueca de angustia provocando que la gente se aleje, en lugar de dibujar todos los días por mas adverso que sea el momento una sonrisa que nos haga sentir mejor y ver bien.

El sonreír cambia perspectivas y lo mejor, una sonrisa no tiene precio y quien sabe sonreír tiene en sus manos una llave maestra, un gran tesoro que enriquece a quienes la reciben sin empobrecer a quienes la dan.

Además, nadie es tan rico que no necesite que le regalen una sonrisa ni nadie tan pobre que no pueda obsequiarla.

Una sonrisa no tiene tiempos ni espacios, llega a la menor provocación de alegría, felicidad o hasta de un recuerdo divertido, no solo es una expresión de placer es alimento para el alma.
La sonrisa es el idioma universal, es el lenguaje de la amistad, del amor, no distingue credos, colores, ideologías o condiciones sociales, tiene la fuerza para lograr lo que a veces las palabras no consiguen.

Por ello bien dicen que al mal tiempo buena cara, porque cuando un rostro se ilumina con una sonrisa da paz, tranquilidad, acaba con enojos y ayuda a que se olviden problemas, aunque sea momentáneamente.

Cierto, en estos tiempos no hay muchos motivos para sonreír, la alegría se borra a la hora de pagar la despensa, el agua, la gasolina, la luz, el gas, los enemigos de las sonrisas son la crisis, el desempleo, la inseguridad, la desigualdad, las injusticias, bueno, hasta la factura electrónica quiere terminar con la poca risa que aún se dibuja en el rostro de los mexicanos.

Con todo y los desencantos se debe aprender a sonreír porque de por si este mundo ya es complejo y si se le muestra mala cara nos mirara aún peor, en contra parte, si sonreímos la vida nos puede sonreír.

Es difícil sonreír cuando hay tristeza y dolor, pero una sonrisa es una luz en la ventana del alma que atenúa los pesares y termina con tempestades emocionales.

Una sonrisa, por más pequeña y tímida que sea, vale más que mil palabras y está comprobado medicamente que es curativa, en muchos centros hospitalarios ya practican la risoterapia, los doctores de la risa no solo curan el cuerpo sino que alivian el dolor del alma y muestra una nueva manera de ver la vida.

Científicamente se ha comprobado que la risa franca, la carcajada, aporta múltiples beneficios, rejuvenece, elimina el stress, las tensiones, ansiedad, depresión, mientras reímos liberamos gran cantidad de endorfinas responsables de la sensación de bienestar.

La risa da aceptación, comprensión, empatía, alegría, creatividad, relajación, abre los sentidos y ayuda a transformar las pautas mentales, vence miedos, llena de luz, mejora el sentido del humor y hace que se ve la vida con positivismo.

Entonces, porque no sonreír, darle al tiempo buena cara, recuerde que la sonrisa es una riqueza sin límites, es un cheque al portador, es el conducto a nuevas amistades, arregla diferencias, alivia malestares, alimenta el alma y hace sociedades afables.

Pintemos la vida de alegría, dibujemos en nuestro rostro sonrisas, la humanidad necesita intentar ser feliz, contribuyamos a tener un mundo más afable con todo y sus problemas.

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