– En Ventaja los que no aspiran en el 2016
– El cambio de colonos por burócratas
1.- Ayer efectuamos en este mismo espacio un ejercicio de reflexión en cuanto a uno de los aspirantes del PRI a la candidatura federal por el V Distrito, Felipe Garza Narváez, de quien no está en duda su capital político, hablamos de méritos y trayectoria, sin embargo hay muchos factores que influyen en la elección de un candidato y uno muy importante son los grupos de poder, a ellos se refieren los dirigentes priístas de manera constante evocando la unidad.
Es recurrente en los discursos del presidente del CEN del PRI, César Camacho Quiroz referirse a la unidad, reclamar unidad, sumar a todos, señaló en alguna ocasión “hasta a nuestros enemigos” y que conste, no utilizó la palabra “adversarios”, sino “enemigos”. De ese tamaño debe ser las alianzas si se quieren lograr victorias.
Veamos, aparte de la estructura, que puede ser orden y disciplina, existen las simpatías ciudadanas que no forman parte de esa burocracia partidista y que siguen por simpatía desinteresada o por compromisos del pasado a exalcaldes, exdiputados, exgobernadores, proveedores y constructores favorecidos en regímenes anteriores (y que actualmente no tienen ese privilegio).
Desde luego también son factor de poder los del presente, instalados en el gobierno en sus diferentes niveles y también los empresarios de diferentes ramos han sido determinantes en algunas victorias del Partido Acción Nacional cuando no han tenido simpatías con el PRI. Todas esas voces tienen que ser escuchadas, conciliadas en un solo acuerdo para obtener victorias contundentes.
Es impensable una victoria en Tampico sin tomar en cuenta a los Fleishman y a los árabes del sur; lo mismo ocurre en el V Distrito son fundamentales los Cárdenas, el grupo geñista y el que hoy detenta el primer priísta del estado y la lista de aspirantes está larga, con méritos y sin méritos, con experiencia y sin ninguna experiencia, con el atributo de la juventud o de la cuota femenina.
2.- Tendrán ventaja para convertirse en candidatos, aquellos que no tienen padrino para el 2016, en otras palabras el que menos identificación tenga con los exgobernadores recientes y el propio mandatario estatal, porque los contrarios (al grupo beneficiado) se esforzarán porque el “favorito” sea derrotado en el 2015 para que quede eliminado en el 2016.
Por otra parte, si la línea la dicta el Gran Elector del centro, los grupos locales no tendrán más que disciplinarse y esforzarse para dar resultados si quieren conservar su vigencia, sus espacios y seguir en el juego político, porque Enrique Peña Nieto tiene todavía cuatro años (otros dicen tres porque ya habrá candidato presidencial en el último año) de gran decisiones políticas.
Como Usted ve la selección de candidatos no está fácil, por eso se da siempre en el último momento, el instante más cercano al obligado registro que marca la autoridad electoral, porque aun con los acuerdos es imposible dar gusto a todos y de esta manera se evitar forcejeos, golpes bajos y todo lo que pueda entorpecer el trabajo de partido, que desde ahora bajo el mando de Rafael González Benavides trabaja para construir una victoria a favor de quien sea, de un candidato que por el momento no tiene rostro definido, si acaso un perfil aproximado.
3.- Por otra parte los grupos de poder se han transformado, la última mutación la propició Carlos Salinas de Gortari y fue para mal porque sobrevinieron las derrotas del PRI. Por falta de espacio le diremos que no sólo minó el poder de los grandes caciques como La Quina o Jongitud Barrios, sino que ordenó sustituyeran a los líderes de colonias por la burocracia estatal y federal con los que llenaban (también ahora) los eventos (aunque asistían de mala gana); las despensas y demás recursos de asistencia social ya no se entregaron a través de los vecinos de un sector, sino de asalariados de las dependencias, con ellos restaron poder e influencia a los dirigentes de las colonias populares que por su perfil de gestores tenían autoridad moral con los habitantes de un sector, los efectos electorales en el salinismo dan constancia de lo que provocó.
Los líderes eran los fundadores de la colonia, los gestores de los servicios y las despensas y demás beneficios y por tanto los guías a la hora de votar. A partir de ahí las cosas ya no fueron igual, se terminó la lealtad porque el pacto lo rompió el sistema. En otra oportunidad hablaremos con detalle del proceso que han seguido los grupos de poder, desde los caciques posrevolucionarios fundadores del PRI a la fecha.


