Él: Mira mis ojos y observa el sueño anhelado, Aquel sueño donde nos acariciamos suavemente Sin preocupación y sin temor al deseo amado. Mírame a los ojos y róbame el corazón lentamente.
Besa mis labios y saborea el dulce sentimiento deseado Por dos almas atrapadas en un espejismo de amor, Que mirando el oasis de cariño, se aferran al ser amado… Y tendrá que terminar para siempre… todo éste dolor.
Acaricia mi rostro, sin temor a sentir el amor Que guardo aquí dentro en lo más profundo de mi alma; No tengas miedo a equivocarte y tener que sentir el dolor, Pues el dolor te hace madurar y te hace saber quién te ama.
A veces deseo tomarte entre mis brazos y besarte con pasión, Pero si el temor y la duda invaden tu interior, ¿Qué quieres que yo haga si dudas de mi amor? Ten, abre tus manos, te regalo… mi corazón.
Ella: No puedo fingir que no siento nada cuando es obvio que te amo, Y es que es imposible tapar el sol con un dedo, Pues sería como desaparecer el amor que tanto aclamo. No tengo miedo, pues quiero estar contigo… a solas.
Besaré tus labios para saborear el dulce amor Que tienes reservado sólo para mí; Pero no me volveré loca si el amor se convierte en dolor. Yo sólo quiero quererte y amarte con fervor.
Acariciaré tu rostro sin temor a equivocarme, Y me dejaré llevar por el fantasioso momento Que tanto anhelo en mis sueños al tenerte. Yo sé que me amas con un intenso sentimiento.
Tómame entre tus brazos y bésame con pasión. No tengo miedo de mirarte ni de sentir, Pero gracias por regalarme tu corazón, Y es que me vi reflejada en tus ojos… para toda la vida.




