Besos de ilusión

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Mirando hacia la luna

Recordé tus dulces besos;

Acaricié mis labios suavemente

Donde aún conservo tu secreto…

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Mi único deseo es poder besarte

En estos días de fría soledad,

Pues ni siquiera puedo mirarte

Sabiendo que pronto me irás a olvidar…

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Me he quedado ciego por tu belleza

Y mudo para escuchar tu voz;

Me quedé aturdido después de tu caricia

Y me dejaste sin vida al llevarte

Mi amor entre tus labios…

Alejandro Capistrán

El amor… también duele

Duele amarte así, corazón; duele soñar que te tengo a mi lado y al despertar, me encuentro a solas con la melancolía que provocaste en mí el día en que te marchaste.

A cada momento pienso en ti, y lo hago de una manera casi insoportable para mi alma, porque ahora me encuentro vagando en el desierto de la desesperanza, y es que tú eras la luz que iluminó mi mundo y ahora… ahora vuelvo a perderme en la oscuridad.

El tiempo se ha convertido en mi peor enemigo, y es que mi paciencia se está terminando, pero sólo quiero y de verdad deseo tu bienestar, de todo corazón. Porque ahora te has convertido en mi ángel de la guarda, pues tus pensamientos son mis sentimientos, y yo sé que tú también deseas mi bien.

Duele amarte así, como si todo el universo se hubiese hecho añicos ante mis pies, pues te veo todos los días, casi llegué a obsesionarme contigo, pero mi amor por ti… no me lo permitió.

Me haces tanta falta, de eso no cabe ni la menor duda. Sin embargo, trato de encontrar la paz que llegué a sentir a tu lado, pero es demasiado obvio que no la voy a encontrar.

No, no estoy confundido como tú lo piensas, pues si así fuera, me encontraría preso ante tu mirada, mientras tu corazón me cuestiona y yo sin responder.

Estoy muriendo fríamente, eso es inevitable, sólo te pido, te suplico, te imploro, que nunca olvides mis besos, mis caricias, nunca olvides los poemas que al oído te decía, por favor… nunca me olvides.

Aún siento tu respiración, es como si tu alma hubiese vuelto a mí sólo para consolarme, pues al parecer, sólo así puedo estar tranquilo.

Sin embargo, aún no puedo dejar de llorar, aún no consigo olvidarte y no quiero hacerlo.

Gracias por haberme hecho sentir el verdadero e incondicional amor; gracias por hacerme soñar, por haberme enseñado a perdonar; gracias por haberte atravesado en mi camino.

Me enseñaste tantas cosas, sólo te faltó una más…

Enseñarme a vivir sin ti.

Alejandro Capistrán

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