– Diputado del PT demanda a legisladores
1.- Los partidos políticos y legisladores juegan con las necesidades y demandas del pueblo al hacer propuestas ilusorias o irrealizables, a sabiendas de que no van a proceder porque no tienen sustento legal o económico. Con esos espejismos político-electorales trabajan su promoción de votos, logran espacios mediáticos gratis y al final juegan el papel de víctimas ante la fuerza del verdugo que es la institución o el gobernante en turno.
Uno de esos capítulos está emprendiendo el diputado local del Partido del Trabajo, Arsenio Ortega Lozano, al interponer un recurso de amparo ante el Juzgado Primero de Distrito en Materia Mixta en esta capital, “por haberle rechazado la iniciativa para la derogación del impuesto de la tenencia a vehículos”, procedimiento que fue cursado durante el receso del Congreso y revisado por la Comisión Permanente.
El recurso implementado por Ortega Lozano es contra el pleno de la LXII Legislatura local, por la aprobación de dispensa de turno y rechazo de la iniciativa presentada el 15 de octubre pasado, mediante la cual propuso la derogación del impuesto del uso de vehículos.
Quizá el procedimiento no sea el adecuado, desconocemos los detalles, pero es obvio que aunque sea sometido a votación en el pleno, no va ser motivo de aprobación porque afecta directamente a las finanzas públicas.
A cualquiera nos gustaría no pagar tenencia (la de la pluma se incluye), de eso no hay duda, pero en este momento Tamaulipas no puede cancelar ese ingreso, a diferencia de otras entidades donde por la naturaleza de sus actividades productivas les permite captar impuestos de otra índole.
En otras palabras hay estados de la República que no les afecta prescindir del pago de tenencia. No es el caso de nuestra entidad, quizá sea factible más delante, en el caso de cumplirse las expectativas de desarrollo que se esperan con la reforma energética.
Pero por lo pronto el diputado del PT explota esta veta de espejismo y populismo, alienta en los ciudadanos esperanzas que no tienen futuro y quizá logre algunos adeptos con este truco.
2.- Algo similar ocurrió en el primer intento de consulta ciudadana para el 2015. No están lejos del esquema antes expuesto, las propuestas de tres temas diferentes para ser sometidos al método de consulta popular, que tal como venían, tenían más interés partidista que social; siendo realistas, traían una intensión más adosada al voto electoral, que por el sano interés de ser extensión de la voz ciudadana. Como Usted ya debe estar enterado la Suprema Corte de la Nación rechazó las propuestas del PAN, PRI y PRD para esta modalidad.
Ninguna pasó el filtro de la Corte, dos de ellas eran a todas luces improcedentes nos referimos al incremento del salario mínimo y la marcha atrás de la Reforma Energética. La primera de ellas trasciende el tema económico e implicaba cambios a las políticas del Banco de México en temas como la inflación, a mayor percepción salarial más alza de precios y degeneraría en inflación.
En cuanto a la Reforma Energética ya no procede por ser constitucional, así lo establece la Ley Federal de Consulta Popular que tiene muchos lapsos oscuros a pesar de ser un texto breve de 65 artículos que no excede las 16 cuartillas. Ni siquiera la propuesta de reducir a 100 los 200 diputados plurinominales fue aprobada, era la que se veía con mayores probabilidades de proceder, pero la Corte considera que es un tema electoral y no de estructura de uno de los Poderes.
La cuestión es que los veredictos de la Suprema Corte de la Nación no tienen discusión, no hay nada por objetar y lo más que pueden hacer los partidos es esperar tres años para poder aspirar nuevamente a esta mecánica.
La cuestión es que la Consulta Ciudadana se aplica mediante una boleta el mismo día de las elecciones y es difícil desvincular el tema de la consulta con el acto intelectual de la misma, que en este caso eran tres partidos y además para lograr la implementación de una de esas propuestas se requiere de la participación de cuando menos el 40% de la lista nominal, que en 2012 era de 77 millones 827 mil 946 ciudadanos y el 40 % de estos son 31 millones 131 mil 176 actores.
Para que tenga Usted idea en ese mismo año, en los comicios federales participaron 50 millones 323 mil 153 personas. Esa es la importancia, el fenómeno vinculante entre voto-beneficio (al que aspira el elector) incremento salarial, menos diputados plurinominales o marcha atrás en la Reforma Energética. Esos eran los ganchos para atraer votos para cada uno de los partidos con propuesta de consulta, misma que por esta ocasión, no habrá.


