¿Alguna vez han escuchado hablar de Hermann Hesse? Escritor Alemán nacionalizado Suizo, ¿No? Bueno pues, él fue uno de los escritores más leídos del siglo XX. Nació el 2 de Julio de 1877 en Calw, en la selva negra. A los 15 años intentó quitarse la vida a causa de una decepción amorosa, edad en la que el sentimiento se apodera de todo ser humano con tal vehemencia indescriptible dejando cualquier raciocinio de lado. Sin embargo, por tal motivo, sus padres, preocupados, lo pusieron bajo atención estrictamente profesional las 24 horas los 7 días de la semana.
No obstante, al no soportar el régimen de reclusión, Hermann se escapó del colegio para dedicarse a trabajar, en un comienzo, como aprendiz de mecánico y luego, de bibliotecario. Donde gracias a ésta última ocupación, pudo leer una gran cantidad de libros.
Cuando tenía 26 años publicó su primer volumen de poesía. Ésta primera obra tuvo una repercusión favorable entre los críticos y la segunda, la novela Peter Camenzind (1904), fue un rotundo éxito, siendo reimpresa más de 50 veces en un lapso de 5 años.
Ese mismo año, contrajo matrimonio y al año siguiente fundó un periódico con la intención de atacar el excesivo personalismo del gobierno del emperador Alemán Guillermo II. Al mismo tiempo no abandonó su labor como escritor, consolidándose como uno de los escritores más reconocidos de Alemania.
Su vida era apacible a estas alturas del partido, hermosa, tenía a su esposa, hijos, reconocimiento público, viajes por Europa central y la India. Sin embargo, todo cambió en 1914 con el inicio de la primera guerra mundial. Hesse no se plegó a la corriente exacerbada de fervor patriótico que recorría toda Europa, no señor; se mantuvo fiel a sus convicciones: “Cuando odiamos a alguien odiamos algo de su imagen que está dentro de nosotros”. Por eso desde un principio se declaró contrario a la guerra, inclusive intentó enrolarse como voluntario para colaborar en un hospital militar. Pero al mismo tiempo expresó su desacuerdo y su disgusto a través de un artículo periodístico, lo que le valió ser declarado traidor a su patria.
Con todo el dolor que lo embargaba en ese momento, partió a Suiza, alejándose de aquel clima hostil que únicamente le perjudicaba emocionalmente.
Una vez concluidos los horrores de la guerra, publicó Demian(1919), en la que se percibe la influencia del psicoanálisis con el que había tenido contacto en Berna. Esta obra le permitió recuperar rápidamente su popularidad en la Alemania de post guerra. Y sería imposible si no, pues siendo ésta una de mis novelas favorita del escritor, les dejo éste pequeño fragmento…
“Y me contó la historia de un muchacho enamorado de una estrella. Adoraba a su estrella junto al mar, tendía sus brazos hacia ella, soñaba con ella y le dirigía todos sus pensamientos. Pero sabía o creía saber, que una estrella no podría ser abrazada por un ser humano. Creía que su destino era amar a una estrella sin esperanza; y sobre ésta idea construyó todo un poema vital de renuncia y de sufrimiento silencioso y fiel que habría de purificarle y perfeccionarle. Todos sus sueños se concentraban en la estrella. Una noche estaba de nuevo junto al mar, sobre un acantilado, contemplando la estrella y ardiendo de amor hacia ella.
En el momento de mayor pasión dio unos pasos hacia adelante y se lanzó al vacío a su encuentro. Pero en el momento de tirarse pensó que era imposible y cayó a la playa destrozado. No había sabido amar.
Si en el momento de lanzarse hubiera tenido la fuerza de creer firmemente en la realización de su amor, hubiese volado hacia arriba a reunirse con su estrella…”
En 1946, Hermann Hesse fue distinguido con el premio Nobel de literatura y, si bien lo aceptó, no concurrió a la ceremonia en la que se le iba a hacer entrega del mismo y falleció en 1962 en Montagnola, Suiza.
Dijo Hesse en cierta ocasión: “Mi fe política es la de un demócrata; mi concepción del mundo, la de un individualista. Lo que ha ocupado, atraído y conformado mi espíritu no han sido los problemas sociales, sino los del individuo, y la tendencia de la nueva historia a subordinar la personalidad del capricho de las masas arbitrarias, es algo que odio a muerte. Mis libros, entre los que se incluyen mucho de naturaleza puramente lirica, no han sido escritos con un propósito determinado. En el curso de los años, no obstante, ellos me han proporcionado un público, compuesto en su mayor parte de jóvenes atraídos a mí personalmente y como escritor y para los cuales me he convertido en consejero. Las dificultades que el individuo debe confrontar hoy día en el mundo y la manera cómo poder construir una personalidad armónica, son experimentados por muchos, principalmente por los jóvenes, dentro de los estados de iglesia autoritarios y parte de ésta juventud es la que parece haber encontrado en mí al poeta con el cual siente mayor afinidad”.
Entre sus libros más destacados se encuentran, Peter Camenzind(1904), Gertrud(1910), El Europeo(1917) Demian(1910) Siddhartha(1922), El lobo estepario(1927) y Narciso y Goldmundo(1930)


