De los seis ejidos que tenían sistemas de riego sólo queda uno, debido a que la sequía de años anteriores obligó a los productores de la tierra abandonarlos y esperar mejores tiempos, por lo que ahora se dedican a la ganadería, mencionó el dirigente del Comité Campesino Municipal afiliado a la CNC, Alejandro López Robles.
El ejido Miguel Alemán es el único que subsistió al embate ya que su cercanía con el río Bravo le permitió a los productores seguir sembrando tomate, papa y maíz, principalmente, además de algunas frutas y legumbres y sorgo.
«Pero en este año no se sembró, ya que se estaban preparando las tierras como debe ser, y darles mantenimiento para su preparación, e iniciar el próximo año con la siembra», mencionó el dirigente campesino.
Sin embargo, comentó que las lluvias han sido un bálsamo para el campo y las praderas, por lo que las necesidades de agua de los productores, no son tan apremiantes para regar.
Pero además del ejido Miguel Alemán, dijo López que existe un proyecto en el ejido Adolfo López Mateos, para el cambio en los sistemas de riego tradicionales, por unos más sofisticados y apoyados por la tecnología, ya sea de riego por aspersión o riego de pivote, lo que permitirá un ahorro importante de agua, y el alcance de mayor superficie con menos cantidad de agua.


