OPTIMUS
Jorge Alberto Pérez González
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En plática sostenida con el Ringo, perro enano pariente del Snoopy, llegamos a varias conclusiones interesantes. Interesantes porque nos interesaron a nosotros, afortunadamente no había nadie que nos escuchara.
Los perros son fieles, la humanidad no.
Los perros requieren de un líder de manada, la humanidad de un presidente, de un primer ministro o hasta de un rey.
Los perros no eligen a su líder, la humanidad sí.
Sé que para algunos estas conclusiones son previsibles, sin embargo, llegar a ellas es tan difícil, pues un perro husmeador se distrae con cualquier cosa, los olores llegan tan fuerte y de tan lejos, que se dificulta que te escuche con tan continuo respirar.
Los perros son felices, la humanidad no.
Los perros no distinguen la diferencia del calendario, la humanidad sí.
Los perros descansan cuando quieren, la humanidad no.
Los perros no reclaman nada, la humanidad reclama todo.
Sin embargo debo de reconocer que a pesar de sus distracciones es un perro atento, no lo digo por su educación sino porque debo de reconocer que se distrae poco, salvo cuando vuela un pájaro, a los cuales creo que odia.
Pero tiene su justificación, pues para los hombres debe de ser muy difícil poder concentrarse en una plática profunda mientras acuden a un «Table-dance» de moda……. bueno eso me platican los que acostumbran ir.
Los perros no dan clases, algunos animales sí.
Los perros son promiscuos, algunos animales también.
Los perros no cobran, algunas perras sí.
Los perros no tienen memoria, algunas perras sí.
Resulta interesante ver como el Ringo guarda prudencia cuando se acerca la Serenna, una de las viudas del Kalusha, hermoso perro labrador negro, perdón, de color, pues a leguas se nota que no le confía nada a las perras, algo común en la humanidad que no creo que haya sido aprendido por esa vía.
Los perros no atesoran nada, solo esconden los huesos de la mirada de los intrusos, los hombres no esconden nada, se muestran tal cual son y hasta presumen lo que no tienen.
Aunque no lo crean esto último me lo dijo la Serenna cuando se percató del silencio que acompaño su llegada, mientras el Ringo volteaba a otro lado para no dejar ver la posibilidad de que le descubrieran el escondite de sus huesos viejos.
Sé que muchos no lo creen, pero si se puede platicar con los canes, depende de muchos factores la atención que te presten, pero resulta mucho más gratificante hacerlo con ellos que con algunos humanos, ya que no discuten mucho, ponen mucha atención y te creen todo, porque ese es el espíritu de LOS PERROS.


