AL VUELO-Donald

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Por Pegaso

Si yo me encontrara a Donald Trump le diría lo siguiente:
-Mira, Donald. ¿Cómo puedes estar en contra de los migrantes mexicanos por ser prietitos, chaparros, panzones y malhablados? Sé del odio que le tienes a la raza de bronce.

Claro, no tienen ojo de color, ni pelo güero como tú, pero igual sienten y tienen la necesidad de buscar un mejor ingreso que el que les ofrece su país, o sea, México. Sí.

Los mexicanos tenemos la culpa de tener autoridades tan malas, de eso no cabe duda.

Durante muchas décadas el flujo de migrantes hacia tu país no cesa, es más, en cuanto se endurecen los períodos de crisis económicas, que son recurrentes, aumenta el número de mis conciudadanos que se van a gringolandia a buscar chamba de lo que sea.

Tienes que saber que, para llegar a los United Estates tienen que cruzar primero por gran parte del territorio nacional, donde en cada esquina, en cada camino, los espera algún agente federal, estatal o municipal con los dientes bien afilados para bajarles toda la lana que llevan en el bolsillo.

Por si fuera poco, los delincuentes organizados y desorganizados están al acecho para secuestrarlos, torturarlos o matarlos.

Aquel que llega a la frontera puede darse por satisfecho, pero ahí no termina su odisea.

Para cruzar el río tiene que contactar a un «coyote» si aún le queda dinero, o aventarse como el «borras» por su propia cuenta.

Suponte, Donald, que ya pasó a territorio norteamericano. No pasarán ni veinte minutos cuando se verá rodeado por una nube de agentes de migración gracias a la tecnología de sensores que tu gobierno instaló a lo largo de la línea divisoria. O quizás son detectados por los modernos drones que patrullan el área.

Si logran burlar la sofisticada vigilancia, llegarán a algún poblado pequeño donde buscarán quién los lleve más al interior de tu país, hasta un lugar donde puedan trabajar sin ser descubiertos.

A partir de su llegada, se esconderán como ratas, evitando el contacto visual con cualquier individuo uniformado, para evitar la deportación.

Hay quienes pasan años escondiéndose acá y acullá, en una constante angustia porque no quieren volver a México con las manos vacías, a empezar de nuevo, en la más absoluta de las pobrezas y a merced de los delincuentes que están por doquier.

Donald: Yo sé que tú naciste en pañales de seda, pero recuerda que en algún tiempo tus ancestros también fueron migrantes. Procedentes de Irlanda o de algún otr país europeo, fueron bien recibidos por el resto de los norteamericanos que a su vez, arrebataron la tierra a sus legítimos propietarios, que eran los indios navajos, siux, pies negros, apaches y muchas tribus más que fueron exterminadas para que tú y tu familia vivan hoy una vida de reyes.

Sé que si llegas a ser presidente, que es poco probable, lo primero que harás será cerrar la frontera sur, o establecer alguna política excluyente.

Es más, me atrevo a suponer que decretarás el sistema de apartheid para tener lejos a los «mugrosos mexicanos», como sueles llamarlos.

No sé si tengas la misma actitud hacia los negros y los chinos, pero evidentemente no guardas el mismo criterio con los miles de migrantes de Europa que llegan a establecerse en tu país.

Recuerda que la fuerza de trabajo de los migrantes mueve a norteamérica, y que el lujoso plato que sirven en tu mesa puede ser fruto del esfuerzo de unos brazos morenos que cosechan las materias primas.

Tú, tocayo de uno de los próceres mexicanos, Luis Donaldo Colosio, pasarás a la historia de México como uno de los enemigos más acérrimos de nuestra raza. Raza

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