Por Pegaso
FABULAS DE HISOPO
Un campesino caminaba bajo los candentes rayos del sol, así que sintió la necesidad de buscar una sombra dónde descansar para proseguir su camino.
Resulta que a un lado de la brecha estaba un tupido encino, así que llegó, acomodó un bulto de ropa que traía al hombro y se recostó en él, pensando lo agradable que resultaría tener una mullida cama bajo la fresca sombra de aquel árbol.
Y como ese era precisamente «El Arbol de los Pensamientos Cumplidos», ¡zas! que aparece la cama.
Inmediatamente se acomodó en ella y se quedó pensando sobre lo agradable que resultaría si una bella mujer le diera un reconfortante masaje en sus cansadas piernas, y ¡pum! de la nada aparece una graciosa joven que empieza a proporcionarle el tan anhelado masaje.
Así estaba cuando pensó que sería fabuloso poder degustar una opípara comida, de tal manera que también, de la nada, aparecieron las ricas viandas frente al asombrado campesino.
Tan satisfecho estaba que en ese momento pensó: «¡Qué malo sería que apareciera una víbora y me atacara!» Y ¡zas! apareció una víbora y lo mordió.
Moraleja: El miedo puede echar a perder lo que se ha ganado.


