Por Pegaso
Andaba yo volando allá, por el rumbo de «Pericos», porque quería ver con mis propios oclayos cómo los campesinos de ese ejido y del cercano «Martín Rocha» recibían su jaulita gallinera con todos y las tres aves ponedoras, sus kits para hacer un huertecito familiar y hasta un invernadero para que puedan cultivar sus propias legumbres.
Me acordé de aquella jocosa historia que dice más o menos así: Llega el político en busca del voto a un pueblito provinciano y se pone a hacer sus promesas de campaña: «Y les voy a construir un puente»,-decía el falaz sujeto. «Pero, pero, pero…, si no tenemos un río»,-contestó alguien de la chusma. «¡Pues también les voy a construir el río, no faltaba más!»,-contestó el candidato.
No es que los programas sociales sean malos, sino que constituyen sólo un paliativo para la ingente necesidad que padecen nuestros hombres del campo.
Si al lector se le ocurre un día ir a «Periquitos» o a cualquier otro ejido, va a ver que ya no quedan jóvenes, porque estos se van a gringolandia en busca de dólares o a la ciudad para emplearse en alguna maquiladora.
Sólo los viejos son los que están haciendo producir la tierra, y ya cuando ellos no puedan, no habrá una nueva generación que lo haga.
Decía, pues, que se entregaron apoyos a los productores del campo.
Al frente de la comitiva oficial venía el secretario de Desarrollo Agropecuario del Estado, Carlos Solís Gómez, bien acompañado por el alcalde José Elías Leal, por el chaparrín dirigente estatal de los campesinos, el excolega Florentino Sáenz Cobos y por el diputado local Ernesto Robinson.
Alguien de entre los picateclas que asistieron a los eventos dijo por ahí: «Carlos Solís viene a promoverse».
Y tal vez sea cierto. Como en todo, cada quien le hace su luchita y es válido venir a que te vea la raza para que se acuerden de tí.
Pero a mi parecer, fue una de dos cosas: O en verdad Carlos Solís sí lo hizo para su lucimiento personal, y en todo caso, se volvió a meter en el handicap en busca de la candidatura priísta a la presidencia municipal, o vino a arropar al diputado Ernesto Robinson, tal vez por alguna instrucción superior.
Digo, a éstas alturas ya deberíamos tener signos claros de quién será el próximo abanderado tricolor, porque los panistas ya están más adelantados.
Antes, en la época de los dinosaurios políticos, el T-Rex por excelencia, Fidel Velázquez decía: «El que se mueve no sale en la foto», aludiendo a una característica de las cámaras fotográficas, donde cualquier movimiento podría provocar un desenfoque, pero al miemo tiempo, la ortodoxia del sistema político decía que no había que saltarse las trancas y quedarse quietecito hasta que el divino dedo te dijera: «Eres tú el elegido».
Otro dino, «La Güera» Rodríguez Alcaine solía decir: «Lo importante no es la meada, sino que haga espuma». La verdad, nunca supe qué quiso decir con eso el vejestorio exlíder de los electricistas, pero bueno, ya quedó para la historia.
Ahora, como bien lo saben los políticos de nuevo cuño, lo importante es moverte para que salgas en la foto, y si te mueves en las redes sociales, mucho mejor.
Y si nos echamos una zambullida en las redes, quienes se mueven como bagre enjabonado son, por el PRI, el diputado local Rigoberto Garza Faz, «Riguín», quien desde hace varias semanas lleva brigadas asistenciales a la raza mahuacatera de las colonias; le sigue Ernesto Robinson Terán, «Neto» para los amigos, con sus campañas de salud y ahora se suma Carlos Solís, «el hijo de Amira».
Realmente nos extraña no ver en la recta final al gerente de la COMAPA, Serafín Gómez, ya sea porque le dijeron que se estuviera quietecito, o porque tiene alguna estrategia para echar todo al asador en el último minuto. No sé.
Si alguien me dijera: Pegaso, ¿para tí quiénes son los que quedan en la carrera por la candidatura del PRI a la presidencia municipal de Reynosa? Respondería precisamente esos cuatro nombres: Rigo, Neto, Carlos y Serafín.
Ya sabemos que por el lado del PAN los «cuatro fantásticos» esperan la línea que les marque el jefe del clan, Cabeza de Vaca, y por otro lado, Humberto Prieto queriendo ganarles la delantera con sus brigadas asistenciales.
Procedí a retirarme de «Pericos», no sin antes haber recibido la invitación atenta del alcalde Pepe Elías para ir a echar un taco a «Los Naranjos» después del duro trajinar de ayer por la tarde.
Yo no pude ir por cuestión de chamba, pero el resto de los compañeros reporteros sí le entraron duro a la carnita asada y a la chela bien helodia, así que les deseé «bon apetit» y me retiré volando a Reynosa.
Cierro mi colaboración con el refrán estilo Pegaso: «El artículo que se usa habitualmente para cubrir la parte superior del cráneo, elaborado a base de tela gruesa, con una visera al frente, es capaz de provocar el fallo cardiorespiratorio en la decisión tomada por una persona para controlar la ingesta alimenticia, con fines estéticos o de salud». (Gorra mata dieta).


