“Sobregiro” en las penas, saturan cárceles

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PRESENCIA
ANA LUISA GARCÍA

1.- En una entrevista telefónica muy bien lograda por Ignacio Morales del Televisa del Golfo, la diputada federal Mercedes del Carmen Guillén Vicente, describe un capítulo de alto contenido humano y social que es la vida de las mujeres en las cárceles del país. Son elementos que se incorporan a un proyecto que en su momento será planteado al Presidente Enrique Peña y cuyos resultados buscan el indulto. El cual pudiera estarse dando en los primeros días de enero del año próximo.

Paloma explicó a su entrevistador que la población carcelaria del país suma alrededor de 250 mil personas y de estas, el 5 % (aproximadamente 12 mil 500) son mujeres y la mitad de ellas, unas seis mil purgan condenas por delitos menores y carecen de los recursos económicos para pagar una fianza.

Esto propicia que en las cárceles existan una cantidad de menores, a los que se llaman niños invisibles, que se están criando con sus madres dentro de las prisiones. Por eso –dice la jurista y representante popular- queremos pedirle al Presidente de la República que en uso de sus facultades, indulte a estas mujeres para que podamos ser solidarias con ellas, que son personas mucho más vulnerables que nosotros.

El periodista le preguntó, ¿Cuáles serían los requisitos que tendrían que cumplir estas mujeres para estar en libertad? A lo que respondió la diputada, “que sea la primera vez que delinquen y que el delito que hayan cometido sea un delito menor, en el que no hayan utilizado la violencia o que tenga que ver con robo famélico, que es lo que hace una mujer por sus hijos, que en algunos momentos, por falta de conocimiento o de oportunidades, roban lo necesario para dar de comer a los hijos, pero después por el monto de lo robado no alcanzan una fianza.

Guillén Vicente declaró, “vamos a revisarse cada uno de los casos, pero la petición concreta sería al Presidente de la República para que en estos meses pueda hacerse un estudio exhaustivo y podamos obtener el indulto o sea el perdón por gracia para todas estas mujeres que reúnan los requisitos mencionados”.

Para el efecto se allegará toda clase de elementos que fundamenten la propuesta. Paloma externó su confianza de que todas las mujeres diputadas de todos los partidos firmarían esto por el ato sentido humano que encierra, porque sería un acto de justicia. “Lo vamos a intentar, que el Presidente tome en consideración todas estas circunstancias y podamos beneficiar a la brevedad a estas personas que se encuentran en esta situación”.

La entrevista surgió a raíz de que la diputada federal tampiqueña participó a invitación de su homóloga María Esther Camargo, en un foro efectuado en Reynosa en esta misma semana, donde la propuesta de indulto fue llevada a una de las mesas de trabajo o mesa de diálogo como ahora las ha denominado el Partido Revolucionario Institucional.

2.- A lo anterior y sin demeritar los argumentos expuestos por la legisladora porteña, hay que agregar que la saturación de los reclusorios del país va en aumento. En enero de este año la Secretaría de Gobernación reconoció que había una sobrepoblación de poco más 63 mil 500 reos. Los presos de todo el país andaba en 233 mil 537 presos y la capacidad carcelaria es 169 mil 900.

También por estos días la señora Isabel Miranda de Wallace, activista social de la organización “alto al Secuestro”, se dolía, del hecho de que las cárceles del D.F. estuvieran ocupadas por ladrones menores, producto de una reforma legislativa que construyó condiciones de sanción muy severas para atender los robos de los almacenes. Dijo que fueron penas hechas a la medida para atender los intereses de un alto ejecutivo del Palacio de Hierro, primo de Marcelo Ebrard, entonces Jefe de Gobierno de la ciudad de México.

La propuesta de la diputada Paloma Guillén tiene un doble sentido social porque contribuiría además a abatir los indicadores de sobrepoblación, que limitan de alguna manera la rehabilitación. Y además hay que decirlo, ahora están llegando a las cárceles mujeres involucradas en secuestro y en otros delitos mayores, que son una mala influencia, son manzanas podridas que pueden contaminar a quienes por saciar el hambre de sus hijos cayeron en un ilícito menor.

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