Por Pegaso
Estaba yo tendido en mi mullido cumulonimbus, aguantando el inche friecito de la mañana, hojeando una revista del corazón, de esas donde vienen los horóscopos y los pronósticos de los más afamados charlatanes y adivinos.
Y es que cada fin de año se repite la misma historia: Los medios de comunicación entrevistan a los brujos, chamanes y videntes para ver qué nos depara la fortuna.
Los televisos y teleaztecos se van hasta Catemaco para ver qué dice el Brujo Mayor sobre cada uno de los personajes del momento y la respuesta suele ser siempre algo que cualquier idiota puede dar: Que Luis Miguel se quedará pelón, que el presidente Peña Nieto seguirá diciendo estupideces, que la delincuencia organizada seguirá haciendo de las suyas…
Déjenme decirles algo de ese charlatán conocido como el Brujo Mayor, alias Antonio Vázquez Alba.
Hace muchos años, cuando yo era un pegaso chaval, mi padre, haciendo un gran esfuerzo logró juntar un poco de dinero. Como mi hermano mayor padece epilepsia, pensó que traer a Vázquez Alba para que le practicara algún hechizo podría funcionar.
Llegó el tal Brujo Mayor a nuestra humilde casa, con varios ayudantes y un chorrotal de sillas de plástico, pero al ver lo modesto de la vivienda sólo le practicó una limpia con romero y se desapareció. Jamás volvió ni por el montón de sillas que dejó en el tejabancito de mi casa.
Por eso les digo a mis escasos lectores: No hagan mucho caso de los pitonisos, augures, arúspices o como se llamen. Diviértanse con ellos. Hagan un gesto medio burlón y digan: «¡Ajá, sí, está bien!»
Cualquiera puede ser vidente y apantallar a los tontos.
Hay unos pillos tan hábiles que uno les llega a creer lo que dicen, pero a final de cuentas el tiempo y las estadísticas tienen la última palabra.
Si yo digo que va a haber un terremoto, las posibilidades son de una en cien mil. Si le atino, todo mundo creerá que soy, efectivamente, un gran adivino, pero si no acierto, pronto se olvidará el asunto y no pasará nada.
Por eso, quiero probar fortuna y anticipar algunos hechos que podrían ocurrir en el 2016.
1.- El Presidente Peña Nieto cambiará la residencia oficial de Los Pinos a la Casa Blanca (la que le regaló Hinojosa).
2.- El Chapo Guzmán ofrecerá pagar la deuda externa de México a cambio de legalizar el consumo de la mariguana.
3.- Efectivamente, Luis Miguel se quedará pelón y chimuelo.
4.- Chabelo se irá a Tele Azteca y empezará con un nuevo programa infantil que durará otros ciento veinte años al aire.
5.- El Peje se irá al Tíbet a buscar la iniciación y regresará convertido, ahora sí, en el Rayito de Esperanza.
6.- NI el PRI ni el PAN ganarán las elecciones en Tamaulipas, porque El Bronco mandará a su hermano gemelo.
7.- Brozo ganará el premio Pulitzer.
8.- México enviará su primer nave espacial tripulada a Plutón. Los tripulantes serán los miembros de la Selección Nacional.
Por eso aquí les dejo el dicho estilo Pegaso: «Concatenando la dimensión temporal con un instrumento elaborado con un metal con punta en forma de curva». (Con el tiempo y un ganchito).

