AL VUELO-Olla

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FABULAS DE HISOPO.
Por Pegaso

Cierta vez, allá por la calichera de la Pedro J. Méndez, un niño recolectaba grillos entre unos matorrales que estaban cerca de su casa.

Cada vez que atrapaba un grillo, lo metía en una olla de peltre que llevaba bajo su hombro.

Luego de un buen rato decidió que ya era suficiente y se fue a su casa con su cargamento de grillos.

Dejó la olla en un rincón de su cuarto y se fue a jugar futbol con sus cuates, dejando la caja abierta.

Resulta que para salir sólo había dos formas posibles: La primera era con la cooperación de todos, subiendo a los hombros de los demás hasta alcanzar el borde.

La segunda forma era tomar suficiente impulso hasta lograr un brinco lo suficientemente alto para rebasar el borde de la olla.

Más ninguno estaba dispuesto a servir de soporte a los demás, así que sólo quedaba tomar impulso y buscar la manera de saltar hacia afuera, y así lo intentó uno de ellos, pero sólo dio dos pasos cuando otro le puso la pata y cayó de bruces.

Uno más estaba a punto de saltar cuando sus compañeros lo tomaron de las patas y lo hicieron regresar al fondo.

Pero hubo uno que sí lo logró. Y al salir de la caja se puso a cantar lleno de contento.

Los demás, en lugar de alegrarse, empezaron a darse de topes en las paredes de la caja hasta que murieron.

Moraleja: Lo bueno es que sólo es un cuento.

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