AL VUELO-Expectativa

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Por Pegaso

Andaba yo volando por el límpido cielo de Reynosa, ahora que el invierno ha sido más bien benigno y nos ha dejado un clima agradable.

Y me puse a pensar que esta vez, como nunca, el Partido Revolucionario la hizo muy cardíaca para elegir a quien será su candidato a la presidencia municipal de Reynosa.

Recordamos procesos anteriores en los cuales, desde mucho tiempo antes se sabía quién sería el bueno, aunque todos levantaban la manita para hacer sentir su presencia.

Hace tres años, por ejemplo, Pepe Elías era delegado de SEDESOL y se le veía como el candidato natural.

Seis años atrás,siendo diputado federal, Everardo Villarreal era el aspirante natural, y así puedo dar varios ejemplos de la heterodoxia priísta.

Claro. Llegaba el momento del destape y se desplegaba toda la parafernalia, con una asamblea multitudinaria de delegados que de antemano ya sabían a lo que iban, pronunciamientos acá y acullá, felicitaciones, abrazos apretados y la frase quenunca falta: «¿Ves? Yo te decía que fulano era el bueno».

Déjenme decirles más o menos lo que pasó en el PRI en esta ocasión: Había un grupo de aspirantes, todos ellos con merecimientos y con un buen perfil, desde el buenazo de Serafín Gómez hasta Riguín Garza Faz, el propio Neto Robinson, Carlos Solís, Ernesto Cantú Reséndez y la maestra María Esther Camargo Félix, que para mi gusto, se incorporó muy tarde al proceso interno, de lo contrario sus posibilidades hubiesen sido mayores.

Durante los últimos dos meses, en carrera parejera, aparecían adelante en las encuestas internas y hasta en las que mandaban hacer por encargo, Rigoberto Garza Faz y Ernesto Robinson Terán.

Era claro que la candidatura se definiría entre ellos dos, pero repentinamente se empezó a hablar de manera insistente en un tercero, del equipo del Gobernador, Carlos Solís, y por varias semanas su nombre estuvo en la pluma de los columnistas y en la boca de los comentaristas de café.

Hace dos semanas, luego de que María Esther Camargo solicitara la licencia en la Cámara de Diputados, ocurrió el golpe mediático y muchos se fueron-nos fuimos- con la finta de que el PRI había determinado que Reynosa se fuera con una mujer, es decir, por el principio de equidad de género, siendo ella la candidata natural por su triunfo reciente.

Luego, el martes por la noche, se filtró una lista de «palomeados», donde el «amarrado» para Reynosa era Rigo Garza Faz.

Los riguistas se felicitaban y ya hasta se veían al frente de alguna oficina municipal, pero ¡oh, sorpresa!, poco antes del mediodía del miércoles hubo un golpe de timón y la balanza se inclinó a favor de Neto Robinson.

No sé si todo ese embrollo se hizo para destantear al enemigo o porque simplemente se les hizo bola el engrudo y no sabían cómo salir sin herir susceptibilidades.

Creo en lo personal que la decisión de Ernesto Robinson fue la más apropiada por lo siguiente:
1.- Siempre estuvo en los dos primeros lugares en las encuestas.

2.- Es un político que no está peleado con nadie.

3.- Siempre dice la neta.

Esta mañana el aspirante priísta solicitará su registro como precandidato y ahí mismo, como suele ocurrir, se revisará la documentación y se le entregará una constancia.

Salvo que de repente aparezca un sim embargo de los que nunca faltan, Neto se irá como candidato de unidad.

Pero esperen (como dicen los locutores que anuncian los productos milagrosos en la tele), sí hay un amago por parte de simpatizantes de Rigoberto Garza Faz.

Carlos Ibarra Pérez, fiel a su costumbre, dijo que si su candidto no era el ungido, todas las viejas lideresas se irían a apoyar a otro partido.

Luego entonces, sí hubo dolidos y en ese caso empieza desde ahora para los operadores del PRI la tarea de aplicar la «Operación Cicatriz», o como dice mi buen amigo Luis Alonso Vázquez, a untarles su Cicatricure para que los inconformes sanen de sus heridas y puedan apoyar la campaña del candidato.

Mientras tanto, por el rumbo del PAN, si el partido se decide por las encuestas, se la llevaría de calle Humberto Prieto Herrera, aunque Maki Ortiz, quien también, como María Esther en el PRI, entró tarde a la carrera, también sería un buen perfil.

Pero creo que Acción Nacional se irá con Prieto, y entonces tendremos un encuentro donde ambos tienen posibilidades de ganar, si no es que repunta el candidato independiente José Ramón Gómez Leal, cobijado por ciudadanos que ya no creen en los partidos políticos.

Nos quedamos con el dicho estilo Pegaso: «No debe ser demasiado para evitar la incineración del ícono religioso, pero tampoco debe ser insuficiente para no iluminarlo». (Ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre).

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