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AL VUELO-Sonrisa.

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Por Pegaso
Andaba yo en mi vuelo matutino, disfrutando del fresco primaveral, haciendo cabriolas en el aire acá y acullá, disfrutando de los crepúsculos arrebolados… (¡Chingao, ya me volví a parecer a Jaimito el Cartero!)

Decía pues que en el transcurso de mi vuelo diario empecé a elucubrar sobre una frase que dijo el candidato independiente al gobierno de Tamaulipas, Francisco Chavira, ahora que vino a presentar sus propuestas de campaña a la raza periodiquera de Reynosa.

Una de las reporteras le preguntó sobre el financiamiento de su campaña, y Chavira respondió algo más o menos así: «Para hacer campaña no se necesita dinero, sólo basta una sonrisa».

Acto seguido, el candidato le sonrió a la periodista y un segundo después le lanzó una segunda sonrisa: «¿Ya ve? Ya le dí dos»,-comentó.

Y es aquí donde me puse a pensar sobre éste hecho y sus posibles repercusiones económicas, políticas y sociales para el futuro de Tamaulipas y del mundo.

Si consideramos que el chayo mínimo (dicen los que saben de eso porque yo mantengo mis alas inmaculadas) fuera de campañas es de 200 pesos, pero en campaña se eleva a 500 pesos; dividiendo esa cantidad entre dos, que fue el número de sonrisas que Chavira dio a la reportera, tendremos que el valor de cada sonrisa es de 250 pesos.

Establecido que fue el valor de la sonrisa, el órgano de fiscalización del INE tendrá que estar muy al pendiente de la cantidad de ellas que vaya repartiendo Chavira en sus recorridos por todo el Estado.

Recordemos que el tope de gastos de campaña para gobernador del Estado para el candidato independiente es de 955 mil, 655.25 pesos, de acuerdo con lo que autorizó el IETAM, Chavira debe ser muy cauteloso en cuanto a no dilapidar sus sonrisas, ya que sólo deberá sonreír 3,822.62 veces durante toda su campaña, que durará cuarenta días, esto es, 95.56 sonrisas diarias.

La sonrisa, propuesta por Chavira como unidad monetaria para las campañas políticas debe permear al resto de los candidatos e incluso, a la economía global.

Las importaciones y exportaciones podrían realizarse mediante esta nueva unidad de medida.

El Fondo Monetario Internacional reglamentaría la paridad sonrisa-dólar y todo mundo sería feliz.

Pasar a Estados Unidos sería pecatta minuta, sólo habría que pagar 0.14 sonrisas para el peaje en el puente internacional.

La entrada al cine, 0.24 sonrisas, un mandado promedio en HEB, 3.2 sonrisas.

Si en algún momento Chavira piensa instituir la sonrisa como unidad monetaria, podría establecer un sistema de banca múltiple y fijar una módica tasa de interés para los cuentahabientes, que estarían a la mar de felices.

Y qué decir de las cuotas que los sufridos empresarios tienen que dar a los mañosos en la actualidad.

Con éste nuevo sistema monetario, el industrial y el comerciante pagarían con sonrisas, y el recaudador se iría feliz.

Sugiero que se acuñe una moneda de plata ley con la efigie de Francisco Chavira, con una sonrisa de oreja a oreja y la leyenda: «Candidato Independiente. Ya estoy hasta la madre».

Sería un hit, y posiblemente otras economías mundiales, como la de Japón, Corea, china, Rusia y los Estados Unidos la adopten como unidad monetaria.

Incluso el candidato republicano, Donald Trump adoptaría ésta genial idea, porque a como se ve en las noticias, ese señor jamás ha emitido una sola sonrisa en lo que va de la campaña.

Bien haría el equipo de trabajo de Chavira (lastimosamente ya no está Talía Vázquez Alatorre) en darle una manita al senil candidato gringo para que repunte en las preferencias electorales y deje de gastar carretadas de dólares.

Bueno. Nos quedamos con el refrán estilo Pegaso: «Existen ejemplares de aves que suelen deambular por el cenegal y salen impolutas de él; mi plumaje es similar al de ellos». (Hay aves que cruzan el pantano y no se manchan; mi pantano es de esos).

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