Por Pegaso
A veinte día de que inició la campaña política a gobernador, es casi irreversible la tendencia a favor de Gustavo Cárdenas.
Los números preliminares nos dan la certeza casi absoluta de que el abanderado del Partido
Movimiento Ciudadano será el ganador.
Resulta que andaba yo volando allá, por el boulevard Morelos, viendo los bonitos panorámicos que los candidatos de los diferentes partidos y opciones políticas mandaron colocar, todos photoshopeados pa’quitarse unos añitos de más y me puse a analizar los mensajes que incluyen para que la ciudadanía sepa cuáles son sus propuestas de campaña.
Decía que existe una la casi seguridad de que Tavo obtenga el triunfo, pero del concurso para obtener la codiciada estatuilla dorada, El Pegaso de Oro, con el cual se pretende premiar al candidato o candidata más irreverente, majadero, lépero o controversial. Al candidato que se destaque por el uso del lenguaje más florido y picarón de éstas campañas políticas.
Es Gustavo el que se adelanta a los demás con una muy vistosa guirnalda de interjecciones, calificativos y peyorativos, tales como: «Ratotas», «cabrones», «hijos de la chingada», «cabrón» y «pendejo».
Su compañerita de fórmula, Eva Reyes, como que quiere entrarle con sus vistosas frases como «al caño con todo eso» y «no me rajo». Pero será muy difícil que alcance al potro desbocado de Gustavín.
El uso de leperadas para hacer campaña no es nuevo. En Reynosa lo inauguró Ernesto Gómez Lira allá, por los años setenta y ochentas.
Tampoco hay que asustarse por el uso de palabras subidas de tono.
Se trata de algo muy propio del mexicano, un folclore que nos identifica a nivel mundial y es materia de estudio para los eruditos.
Así que no hay que espantarse cuando vemos en los panorámicos frases como: «Más cabrón que bonito».
Tampoco cuando un párvulo de primero de primaria que apenas empieza a leer le pregunta a su madre cuando ve aquel panorámico: «Oye, mami, ¿qué quiele decil «cablón»?
No.
Hay que espantarse de las balaceras, de los bloqueos y persecuciones, de los secuestros y extorsiones. ¡Esas sí son chingaderas!
Los dejo con el refrán estilo Pegaso: «¿Te apetece una ración extra, o es preferible que te prepare un platillo en base al embrión de la especie Gallus gallus?» (¿Quieres más, o te guiso un huevo?)


