Por Pegaso
Andaba yo volando allá, por la calle peatonal Hidalgo, viendo cómo los comerciantes ambulantes empiezan a invadir nuevamente las áreas que debían ser exclusivas para el peatón y donde incluso los mismos comerciantes establecidos sacan sus tiliches fuera de los escaparates para tener más oportunidad de vender.
Y pasaba por el frente de la joyería Guadalajara de mi padrino don Adán Cisneros De la Rosa, así que pasé a saludar.
Estaba con él un buen amigo, Juan Gilberto Banda, periodistas de muchos años y excelente columnista, a quien yo había pedido días antes que le echara una ojeada a ésta humilde columnejilla para saber en qué estamos mal y en qué podemos seguir adelante.
Tras el saludo cordial, Banda me miró y me dijo:
-Mira, Pegaso, tengo una crítica para tu columna, pero no te va gustar.
-¡Glup!-tragué saliva y me dispuse a escuchar la crítica.
Antes de eso permítanme mis escasos lectores mancionar que Juan Gilberto Banda forma parte de una pléyade de periodistas de la vieja guardia, muchos de ellos empíricos como yo, que fueron parte de la historia de Reynosa.
Puedo mencionar, a riesgo que se me pase alguno, al propio Banda, al maestro Alberto Tea Guzmán, a Mauro Pérez Galindo, a don Gilberto M. Reyna y a Benjamín Tamez Chávez, los tres últimos ya fallecidos; a Erasmo Salinas y a Rubén Hernández.
Todos ellos laboraron o laboran aún para periódicos como El Mañana y La Prensa, y en parte fueron los responsables de que me decidiera por seguir la abnegada profesión de periodista.
Yo esperaba que la crítica de Gilberto fuera el uso frecuente de palabras altisonantes, barbarismos y populismos, pero no fue así.
-La entrada que usas se parece mucho a la columna «La Caja de Pandora» de Hora Cero,-me espetó.
Y tiene razón. Acepté la crítica.
A mi favor podría decir que se trata de un recurso literario que ya se ha usado en anteriores ocasiones.
En realidad, la entrada reiterativa no es invento mío, ni de Hora Cero.
Creo que viene de muchos años atrás, de los cuentos populares de Pepito: «Estaba Pepito en el salón de clases…», que después retomaron caricaturistas como Jis y Trino con su personaje El Santos: «Estaba el Santos un día…»
La verdad es que este tipo de entrada me llamó mucho la atención desde que empecé a cubrir para el periódico la fuente del CEFPRODHAC de Arturo Solís Gómez.
Arturo tenía una hemeroteca muy completa con casi todos los ejemplares de la revista Proceso, donde venían las viñetas de El Santos. Me gustó el toque irreverente y dicharachero de los personajes, sin pelos en la lengua.
Pero el recurso de la entrada reiterativa es utilizado por otros medios de comunicación, como las películas del cine: «En una galaxia muy, muy lejana…», que después parodiaron con Shrek: «En un reino muy, muy lejano…»
Y la columna «Al Vuelo», además de la entrada repetitiva, tiene una salida, un final también reiterativo porque siempre termina con un dicho o refrán mexicano traducido a un lenguaje académico que para algunos resulta gracioso y para otros no tanto.
En fin. Agradecí a mi amigo Banda su comentario y espero que me siga leyendo, como yo leo con cierta frecuencia su gustada columna «Enfoque».
Los dejo con una frase al estilo Pegaso: «En medio de profesionistas de la información os veréis». (Entre periodistas te veas).

