AL VUELO-Filósofo

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Por Pegaso

Volando sobre el cielo tormentoso de Reynosa me dí cuenta por las redes sociales del fallecimiento de mi amigo, el Dr. Ramón Durón Ruiz, quien durante muchos años escribió la columna «El filósofo de GÜemez» y varios libros sobre el folclórico personaje tamaulipeco.

Lo conocí allá, por los años ochenta, cuando fungía como secretario o auxiliar del entonces gobernador Américo Villarreal Guerra.

Hombre pragmático del sistema, conocedor de los entresijos de la política tamaulipeca, era muy apreciado por sus consejos y puntos de vista.

Entiendo que cuando supo por primera vez de un personaje casi mitológico como lo es el «Filósofo de Allá Mesmo», se sintió atraído y seducido por la sencillez de sus pensamientos, pero a la vez, profundos.

Frases como: «Trabajar nunca mató a nadie, pero para qué chingaos arriesgarse» o «andamos como andamos porque somos como somos», forman parte de una rica compilación que hizo Ramón Durón a lo largo de gran parte de su vida.

Hay quienes lo acusaban de plagio, como aquella ocasión en que la escritora española Carmen Moreno Martín lo señaló por haberse fusilado algunas de sus frases contenidas en su Decálogo del Sonreir y el Decálogo del Buen Humor.

Ya que al profe Ramón, como yo le decía, le gustaba que lo identificaran con el personaje, le dije cierta vez: «El Filósofo de Güemez es muy parecido al Pedro Grullo español, de donde viene la palabra perogrullada».

Por lo visto, no conocía el dato y me dijo que era interesante, pero hasta ahí quedó la plática.

en la Wikipedia, la enciclopedia virtual, aparece una descripción muy acertada de lo que es y representa el filósofo de Güemez: «Fue un personaje controvertido, ya que su identidad se atribuye a diferentes personas del municipio de Güemes (en la Wikipedia lo escriben con s), en Tamaulipas, México. Asimismo, hay quienes consideran su existencia un mito. Este personaje expone la forma lógica y sencilla de pensar de las personas de medios rurales y pueblos del noreste de su país, específicamente del Estado de Tamaulipas, la parte colindante de Nuevo león y la región denominada Huasteca Potosina. La historia del Filósofo de Güemez ronda entre el mito y la leyenda. A través de los años ha ido tejiéndose de boca en boca, de persona en persona».

Ya que se supone que el Filósofo era un residente del poblado de Güemez, hay varios personajes de ese lugar a los cuales se atribuye esa personalidad:

José Calderón Castillo, cuyas frases más recordadas son: «No hay de otra, cuando pica la hormiga nomás hay dos cosas por hacer: rascarse y esperar la roncha», «Laguna que no tiene resagüe tiene resumidero porque en un tanto no puede estar», o «Hechos crean derechos, y los derechos crean obligaciones».

Darío Guerrero, de hablar conciso y gran lucidez mental, según la Wikipedia.

Ramón Durón recogió durante varias décadas las frases ingeniosas del Filósofo de Güemez y a tal punto se fusionó con el personaje que ya incluso lo identificaban como tal en varias partes del país.

Algunas de las frases que popularizó en sus libros y columna:
-Arbol que nace torcido, es porque no le pusieron palito.

-Todo lo hondo es bien profundo.

-Cuando el gallo canta de madrugada, pué’ que llueva mucho, que llueva poco o que no llueva nada.

-Las vacaciones son como las brujas…, se pasan volando.

-La gente de antes era más honrada que la de ahora…, yo soy de antes, pero vivo ahora.

-La confianza dura hasta que se acaba.

-El que anda hecho madre se muere, el que no, también.

-Pa’ que el barco flote a fuerza tiene que estar en el agua.

-Lo que está bien, no puede estar mal.

-Si dos perros corretean una liebre y el de adelante no la alcanza, ¡el de atrás menos!

-El uno siempre va antes del dos, pero en el veintiuno, ¡se chingó el uno!

Para terminar, una frase inmortal de El Filósofo de Güemez al estilo Pegaso: «Dedícate a la crianza del ave denominada Corvus corax… ¡y pronto obtendrás una gran cantidad de ellas». (Cría cuervos…, ¡y tendrás muchos!).

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