AL VUELO-Carros

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Por Pegaso

Andaba yo volando allá, por el rumbo de la Aduana de Reynosa, cerquita del puente Reynosa Pharr, donde este jueves se tiene prevista la visita del Administrador General de Aduanas del país para tener una mesa de diálogo con importadores de autos usados, chaperoneados por tres diputados federales de éste frontera, entre ellos, la maestra María Esther Camargo Félix.

Y desde arriba se ve la gente que entra y sale de las agencias aduanales y de la propia Aduana para tramitar la introducción al país de mercancía diversa.

Y viendo el panorama general en torno al tema de la importación de vehículos americanos, recuerdo que leía ayer un artículo de un peladito que escribe artículos para una revista chilanga de economía, donde dice que los «autos chatarra» sirven para el lavado de dinero del crimen organizado.

A decir verdad, el comentarista sólo retomó los datos que se manejaron en una rueda de prensa de altos funcionarios de la Secretaría de Hacienda donde indican que empresas comercializadoras de Estados Unidos, que ya están en lista negra, elaboraban facturas que amparaban la compra del vehículo pero a precios muy bajos, ésto, con el objetivo de evadir impuestos.

Hacienda y el SAT, entonces, tienen en la mira a los cientos de pequeños empresarios que se dedican a traer autos americanos y a venderlos en el mercado fronterizo.

Por supuesto. Esto fue el resultado del chantaje que hacen las grandes armadoras de automóviles nuevos, como la Ford, la Chevrolet, la Chrisler, la Toyota, la Audi, etc., etc., en su mayoría, consorcios internacionales que se llevan a otros países la mayor parte de las utilidades obtenidas.

A mí me cayó mal, francamente, la postura de las armadoras.

Mi carro viejito, adquirido en Estados Unidos y regularizado para circular en la frontera, siempre me ha dado buen servicio, aunque no soy el Viejo del Sombrerón.

Parafraseando a la Sonora Dinamita, «yo lo quiero mucho porque me lleva a donde quiera», y es además mi instrumento de trabajo.

Y como muchos, miles de habitantes de la frontera, yo ahorré durante un tiempo para comprarlo, porque no gano lo suficiente para adquirir uno nuevo.

Veamos. Para comprar un auto de agencia te piden que dejes un enganche que a veces es el quince o veinte por ciento, algo así como 30 mil pesos.

Mensualmente pagas entre 2,500 y 4,500, dependiendo el modelo, pero como hay que juntar también para la anualidad, que es similar al enganche, entonces no sólo son 2,500, sino 5 mil pesos los que tienes que apoquinar para pagar la letra del vehículo.

Sólo los empresarios grandes y medianos, funcionarios públicos, los políticos y los delincuentes pueden darse el lujo de comprar carro de agencia.

¿Que la delincuencia organizada está metida en el tema de la importación?

Yo no me imagino una actividad lucrativa donde no esté metida.

De hecho, los principales clientes de las agencias de autos nuevos, los que compran los más lujosos y con mayor frecuencia, ¡son precisamente los narcotraficantes!

La Asociación Mexicana de Agencias de Automóviles (AMDA) se da golpes de pecho condenando a los que importan vehículos americanos usados, lo que ellos llaman «chatarra» porque consideran que es competencia para ellos.

Pero eso no es así. Como ya quedó demostrado, hay cientos de miles de ciudadanos que habitan en la franja fronteriza con ingresos bajos, que difícilmente serían sus clientes.

Dicen que la prohibición genera un mercado negro.

Ocurrió en Chicago con el alcohol, cuando se crearon grandes imperios del crimen.

Está sucediendo ahora en la frontera, al incrementar Hacienda los impuestos a la exportación hasta en un 300%.

Yo, Pegaso, no puedo defender lo ilegal, pero como periodista me gusta poner el punto sobre las íes.

Hoy veremos cómo el Administrador de la Aduana le seguirá jugando una vez más el dedo en la boca a los empresarios que importan autos americanos en la frontera.

No quiero suponer que las armadoras le han untado la mano porque no tengo las pruebas, pero de que mueven muchos miles de millones de pesos, los mueven.

Tan sólo el año pasado vendieron más de un millón, 300 mil unidades y éste año pretenden superar el millón y medio.

Yo me pregunto qué pasaría si de pronto se cierra la frontera a la entrada de autos usados.

¿Acaso la AMDA pondría a la venta vehículos a muy bajo precio, o con suficientes facilidades para que todo mundo traiga coche de agencia? Lo dudo mucho.

Por lo pronto, esperaremos a ver el resultado de la reunión entre los importadores de autos usados y el Director General de Aduanas, éste jueves por la tarde.

Va el dicho pegasiano: «Ocurre que el constante goteo del líquido incoloro, insípido e inodoro cuya fórmula química es H2O, suele causar erosión en un guijarro, por duro que éste sea». (Lo que pasa es que una gota de agua sobre una piedra hace un horificio).

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