Por Pegaso
Desde mi cómoda nubecilla viajera veo cómo se prepara todo para el ritual de la sucesión de los poderes públicos aquí, en mi querida ciudad de Reynosa.
La Administración actual, la de Pepe Elías ya tiene todo listo para recibir a sus homólogos del equipo de Maki Ortiz para entregarles los haberes y los deberes, los activos y los pasivos.
En unos cuantos días más veremos llegar a palacio municipal a las personas que tienen como encomienda hacer el primer contacto, el ponerse de acuerdo sobre la fecha y hora en que entrará el equipo de transición a cada una de las dependencias que tienen obligación de entregar buenas cuentas.
Haciendo un poquito de memoria, veremos que eso mismo fue lo que pasó cuando Everardo Villarreal dejó las riendas del Municipio para entregarle el mando a Pepe Elías, y tres años antes, Everardo, con su equipo de transición, hizo lo mismo, y así, sucesivamente.
Los que se van, lo hacen con cara compungida. Para ese momento muchos deben tener claro a dónde se van, porque es duro vivir fuera del presupuesto.
Hay quienes se acomodarán en algún puesto federal, otros se retirarán de la grilla y se dedicarán a asuntos particulares hasta que vengan mejores tiempos, en tanto que el resto, los empleados de confianza, quedarán desempleados.
Llegarán personas que ocuparán los puestos vacantes, aquellas que apoyaron las campañas políticas del PAN. Se les verá con caras radiantes, esperando cobrar su primera quincena para empezar a gozar las mieles de la victoria.
Por lo pronto, y de acuerdo con la ortodoxia del proceso de entrega recepción dictada por los usos y costumbres, entrará a partir del primero de septiembre el equipo de transición del nuevo gobierno municipal.
Antes de eso, se reunirán para almorzar en algún restaurante cercano a la Presidencia Municipal, tal vez El Pastor, el Jardín o La Estrella, encabezados por la alcaldesa electa, Maki Ortiz.
En punto de las 9:00 Hs., caminarán los cien o doscientos metros que los separan del palacio, depende del restaurant. En la puerta principal serán abordador por la prensa para recabar las primeras impresiones.
Una vez que pasaron el filtro de los reporteros, cada uno se dirigirá a la oficina que le corresponde, llámese Tesorería, Secretaría de Desarrollo Social, Contraloría, Recursos Humanos, etc.
Tendrán un mes de plazo para hacer la revisión de toda la documentación y hasta seis meses para emitir las observaciones necesarias.
En el despacho del Presidente Municipal se encontrarán el alcalde saliente y la entrante, intercambiarán un saludo y algunas frases antes de enfrascarse en el tema de la sucesión.
Septiembre será un mes álgido para unos y otros. Para los que salen, porque es extremadamente difícil tener la documentación ordenada al cien por ciento, y siempre saldrán detalles que podrían complicar el suceso. Y para los que entran, por lo exaustivo de las revisiones que habrán de realizar, tomando en cuenta que se trata de partidos políticos diferentes.
Total. Una vez terminado el plazo que concede la ley para tal escrutinio, el día último de septiembre, faltando algunos minutos para la medianoche, los integrantes del nuevo Cabildo ocuparán sus respectivos lugares.
Una vez instalados, en punto de las 0:00 Hs. del día 1 de octubre, llegará a la sala de sesiones la nueva Presidenta Municipal, la primera mujer en ocupar ese cargo, y se sentará en la silla principal, flanqueada por el Secretario (¿o secretaria?) del Ayuntamiento y los dos síndicos.
Las primeras palabras serán, por supuesto, la bienvenida para todos ellos, para los miembros de la prensa y alguno que otro colado.
Se presentarán cada uno de ellos y se desahogará el orden del día de la primera sesión de Cabildo de la flamante Administración.
Al término de la misma, todos ellos irán a la meme, emocionados hasta los huesos, para estar bien prestos a ocupar los lugares que les correspondan durante los próximos dos años.
Todo un ritual.
El refrán estilo Pegaso dice así: «¿A qué lugar te diriges que puedas obtener una mejor plusvalía?» (¿A dónde vas que más valgas?).


