Por Pegaso
Andaba yo volando allá, por el rumbo del libramiento Sur, donde estaba prevista la visita del Gobernador Egidio Torre y el Comisionado Nacional para la seguridad, Renato Sales Heredia para cortar el listón inaugural de las modernas instalaciones del C4, el SEMEFO y la Unidad Antisecuestro.
Antes de entrar al edificio del Centro de Control, Comunicaciones, Comando y Cómputo (C4), me dijo uno de los coordinadores del área de Comunicación Social del Gobierno del Estado:
-Mira, Pegaso, no vayas a tomar fotos dentro del inmueble. Esto es por seguridad de los propios trabajadores.
Y uno de los compañeros periodistas de nota roja comentó: «Sí, no vayan a levantarlo después por panochón».
El Gobernador y el resto de los funcionarios federales y estatales hicieron un recorrido antes que nosotros. Sin embargo, se nos permitió estar en la sala donde hay chorromil monitores de plasma, en cada uno de los cuales se pueden ver por lo menos veinte o veinticinco tomas diferentes.
Dichas imágenes son enviadas por las cámaras que se ubican en los postes de concreto que adornan las principales avenidas de la ciudad, calles secundarias y plazas públicas.
Le pedí a uno de los operadores que me diera una toma del café que se encuentra frente a la plaza principal y sí, se pueden apreciar incluso los rasgos de los comensales que están en el interior.
El operador me dijo:
-Oye, Pegaso, ahorita se batalla por el reflejo en el cristal, pero de noche se ve bien chido.
Hay cerca de doscientas cincuenta o trescientas camaritas de esas por toda la ciudad, de un total de 500 que decían que se instalarían en Reynosa.
Unas son fijas, con un ángulo limitado de visión, pero otras tienen un rango de 360 grados, lo que garantiza una importante cobertura de los puntos «críticos».
Esperamos que dentro de poco tiempo no empiece otra vez el tiradero de postes, si no, la millonaria inversión se irá al caño.
El Big Brother de Reynosa empezó a funcionar, así que ahora estaremos más vigilados, para bien o para mal.
Y mientras se realizaba el evento de inauguración del Complejo de Seguridad Pública, yo subía al chat algunas fotografías y comentarios con respecto al uso de tecnología de punta para la vigilancia.
Hubo algunas respuestas simpaticas:
René Martínez, periodista, dijo: Nomás falta el policía para que rápidamente acuda a donde se esté realizando un delito.
Víctor Olvera, Contador Público: ¡Eso, eso, eso! Como dijera el Chavo, de qué sirve que estés viendo en vivo y a todo color la comisión de un delito, si no tienes policía preventiva o de proximidad. Incluso se puede vigilar la ciudad satelitalmente centímero a centímetro, pero de nada nos vale.
Recuerdo la novela de George Orwell llamada «1984», donde uno de los personajes principales es conocido como Big Brother.
«Es un ente que gobierna Oceanía, según el Ingsoc, y si bien nadie lo conoce, su presencia es una constante a lo largo de toda la novela, apareciendo a través de telepantallas como fuente de propaganda de «El Partido» y en enormes murales en cada rincón de la sociedad»,-dice la Wikipedia.
Para crear el personaje, Orwell se inspiró en líderes totalitarios caracterizados por infundir una política de miedo y de extrema reverencia hacia sus personas, educando a la población a través de una propaganda gubernamental intensiva de valores colectivistas donde pensar individualmente es visto como una traición a la sociedad. Se hace una reminiscencia de personajes como Stalin o Hitler, según la enciclopedia libre.
Tenemos en Reynosa, pues, un Big Brother. Ojos que todo lo ven y donde todo puede quedar registrado.
Así que, ¡aguas!
No puede faltar el refrán estilo Pegaso: «Pude observarte con éstos glóbulos oculares que eventualmente serán alimento para la fauna cadavérica». (Te ví con éstos ojos que se han de comer los gusanos).




