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AL VUELO-Peliculeros

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Por Pegaso

Andaba yo volando allá, por el boulevard Miguel Hidalgo, ya que con anticipación se me hizo llegar la invitación vía correo electrónico para una rueda de prensa con Sergio Reynoso y el elenco de una nueva película que rodarán en ésta región.

Por principio de cuentas, los rumores decían que la citada cinta tendría la colonia Unidos Podemos como escenario natural, con sus grandes montañas, hermosas cascadas y verdes bosques.

Sin embargo, ya en la rueda de prensa los promotores anunciaron que la filmación se realizará en dos ranchos que se ubican en San Juan, Texas, a unos cuantos kilómetros de Reynosa, a un ladito del expresway, si va uno de McAllen hacia Brownsville, o bien, todo derechito pasando el puente Reynosa-Pharr.

El primero de esos ranchos se llama Villa de Palmas, donde actualmente reside el también actos Sergio Albarrán y el otro ubicado en Edimburg, propiedad de un comerciante de autos de esa comunidad.

Por principio de cuentas, en la rueda de prensa no estuvo Sergio Reynoso, quien será el héroe de éste largometraje.

Se llamará «Sin derecho a fianza» y contará con la participación de actores mexicanos en su mayoría, porque los extras y personajes de respaldo son escogidos mediante castings que se hicieron entre los habitantes de comunidades vecinas, como McAllen, Mission, Pharr, San Juan y Edimburg. El Director será el reynosense Homero McDonald.

Yo, como Pegaso curioso, le pregunté a la Productora Asociada, Verónica Arredondo, quien dio la conferencia de prensa, por qué no hacer la película en Reynosa, y contestó con evasivas, dando a entender que fue por motivos de seguridad.

Fue ahí cuando me dí cuenta que la colonia Unidos Podemos ya no será conocida como el Holiwood de Reynosa. Ni modo.

El corte de la película es de acción, aunque no habrá muertos ni balaceras. Un individuo con mucho poder y dinero trata de intimidar a toda un poblado, pero de repente aparece el muchacho chicho para ayudar a la gente humilde y trabajadora de aquel lugar.

Lo demás ya lo sabemos, porque es un cliché: El héroe pasa por ciertas aventuras, al final pone como camote al villano y se queda con la vieja más sabrosa como premio.

La producción costará apenas 20 mil dólares y no podremos verla en la pantalla grande porque ya fue vendida a un programa de televisión de Miami.

Y aquí vino la pregunta obligada para la productora Verónica Arredondo: ¿Por qué el cine de México es tan chafa y siempre con los mismos temas?

La respuesta fue que la paga para los actores es mucho mejor en Estados Unidos que en México, aunque dijo que en nuestro país tenemos buenos actores y buenas locaciones.

Lo que se requiere es más apoyo de la parte oficial,-dijo.

¿Y la imaginación de los guionistas? Hasta donde sé, sólo se les ocurre hacer películas de narcos, de adolescentes patinetos y de aventuras de barrio donde siempre salen los Bichir.

En comparación con otras grandes mecas del cine, como Holiwood, el cine mexicano continúa en la prehistoria.

¿Han visto ustedes alguna película mexicana de ciencia ficción, de superhéroes, de catástrofes, de aliens, de paradojas espacio-temporales?

«Eso cuesta muy caro»,-dijo doña Vero cuando le hice la pregunta.

Y me quedé pensando: ¿Qué podrán hacer con 20 mil dólares contra producciones como Avatar, que tuvo un costo de 237 millones de dolarucos? (Director: James Cameron; Protagonistas: Sam Worthington, Zoe Saldana y Sigourney Weaver).

Todo esto de las películas me recordó un irreverente cuentecillo titulado: El Peliculero.

Erase una vez un sujeto que se las daba de gran conocedor de las películas mexicanas. Y como en México no había quién le hiciera competencia, se fue de viaje a la Madre Patria, España, para ver qué tanto sabían los hiberos del cine azteca, ya que un amigo le dijo que allá eran unas chucas cuereras para eso del cine.

Al primero que se encontró le preguntó: ¿Usted conoce alguna película de Pedro Infante? La respuesta fue negativa.

Al siguiente: ¿Sabe quién filmó la película Como agua para chocolate? Nuevamente la respuesta fue un no rotundo.

Total, anduvo de un lugar a otro y nadie sabía nada del cine mexicano.

Ya por último, cansado y mohíno, se metió a una barbería y le preguntó al dependiente: ¿Conoce usted alguna película mexicana? El barbero le contestó que no, pero dijo que había un sujeto que sabía todo del séptimo arte. Le decían El Peliculero.

Va nuestro cinéfilo muy animado hasta donde se encuentra el tal Peliculero, lo saluda y empieza por preguntarle:

-¿Sabe qué actores trabajaron en la película Los Tres García?

-No.

-¿En Amores Perros?

-No.

-En Santo contra las momias?

-No.

-Óigame, me dijeron que usted era el mejor conocedor de películas de España y resulta que no sabe nada. Entonces, ¿por qué le dicen El Peliculero?

-Hombre, tío, ¿por qué ha de ser? pues porque tengo muchos pelos en el cu…

Lo mejor es que nos quedemos con el refrán estilo Pegaso: «Hay paralelismo entre un asunto y un asunto, así como también entre otro asunto y otro asunto». (Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa).

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