Por Pegaso
Andaba yo volanda allá por…, ¡chingao!, ya ni me acuerdo, pero el hecho es que andaba volando por allá arriba, esquivando todavía las gruesas columnas de humo que salen de los basureros que incendiaron los malosos para estorbar la visibilidad de los helicópteros.
Y después de mi vuelo matutino me puse a checar los mensajes, puntadas y ocurrencias que van llegando al grupo de WatsApp.
De los que llamaron mi atención, porque es un tema que ya debe ocuparnos y preocuparnos, ya que no nos cocemos al primer hervor, fue un meme que reproducía mi amigo Marco Antonio Elejarza quien, para mejores señas es el primer hombre que se atrevió a crucificarse en Reynosa, bajo el puente Broncos, cuando éste apenas estaba en construcción.
¿Pero, en qué iba? ¡Ahhh, en que estaba leyendo un meme!
El mentado meme señalaba las ventajas de llegar a los 50 años y más, y dice más o menos así:
1.- El currículum te importa un cacahuate… Ya no te darán un nuevo trabajo.
2.- Si eres parte de un grupo de rehenes, serás de los primeros en ser liberado.
3.- No tienes que ceder tu asiente a algún anciano…, ¡Tú ya eres un anciano!
4.- Ya no eres hipondríaco, ahora sí estás enfermo.
5.- Ya no tienes nada que aprender para el largo y difícil camino de la vida.
6.- Tu carnet de la obra social comienza a valer la pena.
7.- Tus articulaciones pronostican el tiempo mejor que los meteorólogos.
8.- Tus secretos están seguros con tus amigos… Ellos tampoco se acuerdan.
9.- Tu dotación de neuronas activas llegó por fin a una cantidad manejable.
10.- Puedes vivir sin sexo, ¡pero no sin tus anteojos!
11.- Si haces una fiesta tus vecinos ni se enteran.
12.- Tu ropa jamás pasa de moda.
13.- Los pecados capitales han cambiado, por ejemplo, la lujuria ahora es pereza.
14.- A la mayoría de tus amigos no les importará recibir este mensaje a las 5:00 a.m. porque casi todos estaránd espiertos.
15.- En breve no recordarán quién te envió este mensaje, pero tampoco a él le importa porque también se le olvidó.
Se cuenta que dos ancianos se encontraron en la casa de uno de ellos después de un tiempo sin verse.
El primero le dice al otro:
-Oye, Marco, ¿qué tal te va con tu Alzheimer?
-Muy bien, Pegaso. He mejorado bastante.
-¿Y cómo dices que se llama la medicina que estás tomando?
-¡Mmmmhhh! A ver, ¿cómo se llama una flor muy bonita que tiene pétalos rojos y espinas?
-Rosa.
-¡Ahhh, sí! Rosaaaaa, ¿cómo se llama la medicina que estoy tomandoooo?
Fuera de bromas, muchos que llegamos a los cincuenta, sesenta y más tenemos ya algunos barruntos de la enfermedad del alemán.
De repente laguneamos, o no nos acordamos de un dato y tenemos que recurrir al truco del viejito que pregunta por el nombre de su esposa.
Hay, sin embargo, algunas prácticas de gimnasia mental que nos pueden ayudar a retrasar la llegada del Alzhaimer.
El Gran Maestro de ajedrez español Leontxo García recomienda que en edad senil se aprenda a jugar el deporte ciencia, pero también pueden tener como pasatiempo la resolución de crucigramas o sopas de letra, lo que ayuda a mantener activas las neuronas.
Los países gastan miles de millones de dólares al año para atender a los pacientes con problemas crónico-degenerativos.
García dice que hay estudios probados de que la práctica constante del ajedrez entre las personas maduras mejoran sustancialmente su rendimiento mental. En países europeos, como España, Reino Unido, Francia y otros, se ahorran un titipuchal de lana con éste tipo de terapias.
Ahí está la idea para quien la quiera tomar.
Por lo pronto nos quedamos con el refrán estilo Pegaso: «A la postrera etapa de la vida, enfermedad contagiosa caracterizada por fiebre y aparición de ampollas con pus en la piel que al secarse quedan en forma de costras, y que al caerse dejan cicatrices permanentes». (A la vejez, viruela).
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