Los Castigados

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SENCILLITO

Por ALBERTO RODRIGUEZ ROMERO

¿Se acuerdan de aquél grupo regiomontano que surgió a la fama con Sergio el Bailador? Así es, el grupo Bronco causó furor en su tiempo.

Pues viene a la mente aquella canción llamada “La Maestra de la Escuela”, una canción que narra cómo una maestra se resbaló en clase y fue castigando a cada uno de los alumnos que la vieron, castigo que se equiparó a lo que alcanzaron a ver.

Así está pasando en la actualidad, los alumnos de la escuela “Gobierno del Estado”, eran unos muchachitos malcriados y desobedientes, no todos, pero sí la mayoría.

Los más bandidillos se robaron los gises, borradores, pupitres y hasta los libros de sus compañeros. Se hartaron hasta que quisieron, al grado de dejar el salón “pelón”, sólo con alumnos desorientados y a la deriva.

Otros, aprovechando que eran parte de la sociedad de alumnos, hacían y deshacían ante la complacencia de la maestra autoridad.

Llegaban a la escuela, pasaban lista de presentes y se iban; otros más pedían permiso y se ausentaban para ir por sus “hermanitos” menores y llevarlos a su casa en el mejor de los casos o se los llevaban a su salón de clases, que parecía ya más guardería sin que nadie pusiera reparo ni intención había.

Cómo la cafetería de la escuelita “Gobierno del Estado” era muy cara, muchos alumnos llevaban lonches de más y los vendían entre sus compañeros.

Cuando llegaban madres de familia a solicitar alguna información sobre determinado curso o taller, se topaban con una romería y un entramado salón que les era casi imposible obtener lo que buscaban, a menos claro que dejarán para los útiles de los alumnos.

Llegó un momento en que los chamacos se hartaron de tanto desorden, caos, pues había alumnos negativos que se dedicaban a molestar a todos y a robarles su loche a los buenos, que optaron porque se hicieran cambios en la dirección escolar… y lo lograron.

Ahora, el nuevo director de la escuela “Gobierno del Estado” está empezando a aplicar sólo lo que dice el reglamento interior, andan buscando los pupitres, los gises y los borradores que desaparecieron, están castigando a los alumnos que apoyaban esta situación.

Se acabaron las salidas a diestra y siniestra, no hay regla para pegarles en las manos y que se porten bien, son expulsados inmediatamente, aunque algunos buenos estudiantes se han ido entre los vientos huracanados.

Y como dice el estribillo final de la canción, todos esos alumnos están entonando tristemente: “Aquí nos veremos el sexenio que entra, será mi castigo querida maestra”… aunque, ¿quién sabe?

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