Por Pegaso
Estaba yo sentado en mi cumulonimbus favorito, leyendo los resultados de las últimas encuestas que hicieron compañías prestigiadas de Estados Unidos sobre la intención del voto de los norteamericanos.
Y a sólo unos cuantos días de la elección, las citadas encuestas revelan que Donald Trump ya le dio la vuelta a la tortilla y ahora está arriba en las preferencias electorales, todo por el cochino teléfono de Hillary Clinton donde texteaba mennsajes indiscretos.
El anuncio de que el FBI (Federal Bureao of Investigation) abrirá la investigación de los dichosos mensajes, fue suficiente para que la tendencia favorable a Hillary se revirtiera.
Y es que los gringos ya están aprendiendo lo rentable que resulta el fraude electoral.
Buenos aprendices, ahora echan mano a todas las triquiñuelas en las que los mexicanos somos unas chucas cuereras para sacar ventaja del oponente.
Por ejemplo, las encuestas tienen un poder increíble para lavarle el coco a la gente.
La masa popular reacciona siempre hacia las tendencias. Son como el perro de rancho, que imita a los demás pero que no sabe ni por qué ladra. O dicho con fundamento científico: Siempre seguimos al macho alfa.
En México las encuestas son armas formidables en manos de los operadores políticos duchos.
Sé que en los Estados Unidos el fraude se cocina a un nivel mucho mayor, casi incomprensible para el resto de los humanos.
Son los grupos secretos como Bones and Skulls, Ku Kux Klan, la Riffle Association y otros más, los que dicen quién va a ser y quien no va a ser el Presidente.
Eso no impide que puedan adoptar algunos consejillos provenientes del experimentado sistema político mexicano.
Por ejemplo, el apoyo que pública y evidentemente está dando el Presidente Barak Obama a su compañera de partido, la demócrata Hillary Clinton.
Para la quisquillosa idiosincracia del norteamericano eso resulta algo chocante porque resulta impensable que si al negrito se le paga con impuestos de los ciudadanos, no puede utilizar su cargo para promocionar a uno de los dos candidatos.
También el uso de las agencias y corporaciones de investigación, son prácticas comunes en México.
Aquí se utilizan investigaciones añejas de la PGR o el ejército para manipular la preferencia electoral, allá se usan el FBI, la CIA o la Agencia Nacional de Seguridad (SNA).
Trump, con todos sus billetes, tiene el poder suficiente para manipular no sólo al gobierno, sino influir sobre sus pares de las sociedades secretas, y ayer escuché por ahí, por citar un ejemplo, que el Ku Kux Klan dio su apoyo público al milloneta intolerante y fascista.
¿Aprendices?
Va el refrán estilo Pegaso: «Es imposible que des cátedra a la señora María en el tema de la elaboración de una pasta a base de diversos frutos secos de la especie Capsicum, extracto de cacao y especias». (No puedes enseñar a hacer mole a Doña María).




