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AL VUELO-Cabildo

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Por Pegaso
Andaba yo volando allá, sobre el centro de la ciudad, viendo cómo la gente empieza a sacar sus trapitos de frío ante los primeros avisos de un invierno que será intenso.

Y digo que será intenso no sólo por la temperatura, sino por los acontecimientos políticos que han ocurrido en las últimas semanas y que dan visos de tormenta.

De entrada, el actual Cabildo es el más plural que se ha visto en la historia de Reynosa, con un síndico del PRD, una síndica del PAN, 14 regidores del PAN, 2 regidores del PRI, 3 regidores independientes (uno de JR y otro de Alfonso De León), un regidor del Movimiento Ciudadano y un regidor de MORENA.

Pero además, en su composición interna, hay 5 regidores y un síndico que están más ligados sentimentalmente al Gobernador Francisco García Cabeza de Vaca que a la alcaldesa Maki Ortiz Domínguez; hay 7 regidores de partidos de oposición y 7 que son leales a ella.

De esa manera, cuando se ha presentado alguna iniciativa, los tres bloques votan a favor o en contra, según los intereses que los mueven.

Cuando se dio la impugnación de cinco funcionarios, la mayoría del Cabildo se impuso, ya que votaron a favor de su salida los 7 de oposición más los seis del Gobernador.

Recientemente, cuando se sometió a aprobación del cuerpo colegiado el proyecto de Ley de Ingresos para el 2017, votaron en contra 8 ediles, entre ellos, los del gober y a favor los del bloque opositor y los de Maki.

Y así, en este baile político, veremos cómo en los siguientes meses habrá acuerdos y desacuerdos, rencillas, prolongadas sesiones, pataleos debajo de la mesa y hasta desmayos.

Yo recuerdo algunos Cabildos que han sido muy chispeantes, como en el período de Serapio Cantú Barragán donde el sabor lo ponía el regidor perredista de aquel entonces, Héctor Garza González a quien le decían «El Guasón», no sé por qué.

Eran unos agarrones que se daba con los priístas porque, eso sí, siempre estaba bien documentado.

También eran regidores por el PRI mi compadre Víctor Aguilar Orta, el locutor José Luis Ortiz Rangel y Amadita Arredondo Villarreal.

Por la oposición estaban entre otros, José Alfredo Castro Olguín, del PRD, actualmente Primer Síndico y Maki Esther Ortiz Domínguez, ahora alcaldesa, del PAN.

Más adelante, durante el gobierno de Everardo Villarreal Salinas, la nota chusca la daba el también perredista Alejandro Castrejón Calderón, quien en sus intervenciones siempre empezaba con una frase célebre de algún filósofo.

En ese Cabildo estuvieron también Raúl López López, actual titular de la Oficina Fiscal del Estado y María Esther Camargo Félix, actual diputada federal.

Con Pepe Elías el show lo daba el regidor perredista Oscar Díaz Salazar. Cada que pedía la palabra era para desahogar tres asuntos. Los periodistas que cubríamos las sesiones teníamos que resignarnos a perder otra hora cuando intervenía Oscarín porque era iniciar una nueva discusión. El encargado de contestarle, muchas veces trastabillando y contradiciéndose, era el priísta Juan Salvador Portillo Martínez.

Volviendo al Cabildo actual. Es también el que más solicitudes de licencia ha tenido por parte de regidores que fueron electos, empezando con el número 7, Hugo Ramírez Treviño, que dejó el cargo para ocupar la Secretaría Técnica, el regidor 11, Edgar Martínez, quien se fue a una dirección administrativa. También abandonó el barco la regidora número 8, Anaís García Covarrubias.

Yo, Pegaso, no sé cuál será el resultado de todos estos sucesos inéditos. Decía Ernesto Gómez Lira: «Las calabazas se van acomodando conforme avanza el guayín», y yo creo que allá por enero o febrero se van a ir poniendo las cosas en su lugar.

Si hay querencias o malquerencias, si hay desaveniencias y rencores pasados, lléveselos el viento. Reynosa merece atención por ser la ciudad que más impuestos y empleos genera.

Si los vientos de cambio llegaron, que no se conviertan en tormenta borrascosa.
¿Vale?

Y como siempre, los dejo con el dicho estilo Pegaso: «Ningún individuo tiene conocimiento del contenido del recipiente elaborado a base de barro cocido con forma de pera, únicamente aquel que lo manipula». (Nadie sabe qué hay en la olla, sólo el que la está meneando).

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