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AL VUELO-Fin

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Por Pegaso

Andaba yo volando allá, cerca de la Cámara de Comercio, ya que me habían invitado a una rueda de prensa para dar a conocer los pormenores de El Buen Fin.

Por ahí saludé a don Mario López, actual presidente del organismo, a mi padrino don Adán Cisneros, expresidente y a mi buen amigo Gildardo López, miembro del Consejo Directivo.

Entre otras cosas mencionaron que El Buen… se llevará a cabo del 18 al 21 de noviembre, una semana antes de el Viernes Negro de Estados Unidos, donde todo mundo se va a gastar los dólares que ha ahorrado durante todo el año para comprar una tele de plasma, una computadora o unos tenis de marca a mitad de precio o menos.

Aquí, en la frontera no llegamos a tanto. Con descuentos del 20 y 30% en la mayoría de los comercios participantes, estamos muy lejos aún de llegar al nivel de las tiendas gringas, cuya cultura es la de echar afuera todos sus saldos y adquirir mercancía nueva para el año que viene.

En México, por el contrario, termina una temporada y guardan los artículos para después, con el mismo precio o aún mayor.

En gringolandia todo mundo estrena carro, zapatos, ropa y accesorios, hasta el más amolado, porque existe una arraigada cultura del consumo.

Están hasta la madre de deudas con las tarjetas de crédito, pero ellos estrenan seguido.

En Reynosa los comerciantes están esperanzados en que la paridad del peso-dólar contribuya para que los consumidores del Valle de Texas vengan y aprovechen el valor adquisitivo de sus billetes verdes para llevarse un titipuchal de cosas durante El Buen Fin, o que logren los descuentos que ofrecen algunos hospitales en servicios médicos.

Yo pienso sinceramente, como Pegaso pragmático que soy, que en México todos los negocios, o la mayoría, deben participar en El Buen Fin.

De esa manera, los que acostumbran echarse su churro llegarían con su vendedor de confianza: «¡Qué pex, mi Pantera! Ahí le encargo cincuenta gramos. ¿también está en El Buen Fin?», y el tal Pantera le responde: «Sí, apá. Tengo descuento del 30%».

O aquel individuo que llega a la Zona de Tolerancia buscando diversión y para su sorpresa las féminas tienen ese día un especial de dos por uno.

Comerciantes hay que se aprovechan de la situación para lucrar. Ya la Procuraduría
del Consumidor advirtió que habrá rondines para evitar precisamente que los vivillos incurran en conductas fraudulentas en perjuicio de los consumidores.

No sé si se siga haciendo aún, pero con anterioridad, días antes de colocar las etiquetas con los precios rebajados, algunos voraces comerciantes subían los precios y de ese modo prácticamente obtenían la misma ganancia.

¿Y cuáles son los artículos de mayor consumo? Pues los electrónicos.

Aún sin estar al nivel de los Estados Unidos, el año pasado se registraron casos en que la gente esperó desde la noche fuera de establecimientos como Best Buy, HEB, Sam´s y Office Depot para adquirir el producto al que ya le habían echado el ojo desde una semana antes.

Si es cierto que el comercio organizado busca competir de verdad contra el enorme mercado que está del otro lado de la frontera, deben contar con ofertas reales y además, buenas ofertas.

Por cierto, en la rueda de prensa se hizo el comentario de que una tienda de vestidos de novia tendría precios con descuentos de hasta el 50%, por si alguien se quiere animar.

Por ahora los dejo con el refrán estilo Pegaso: «No necesariamente por el hecho de incorporarse de la cama en horas de la madrugada, el alba aparece anticipadamente». (No por mucho madrugar amanece más temprano).

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