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AL VUELO-Fidel

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Por Pegaso

«Comes y te vas»,-le dijo el intolerante Presidente Vicente Fox a Fidel Castro cuando acudió a la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el desarrollo en Monterrey, el 22 de marzo del 2002.

«Comió y se nos fue»,-dijo el ocurrente ex mandatario cuando el viernes pasado falleció el hombre fuerte de Cuba.

Tras la muerte de Fidel no faltaron las posturas en pro y en contra de su gestión como gobernante.

Los que están a favor argumentan los logros que tuvo su administración, como la baja en la mortalidad infantil del 42% al 4%, la erradicación de las drogas, los avances en materia de salud y educación, tener sustentabilidad ecológica, tener una esperanza de vida de su población de 79 años, no tener problemas de VIH por transmisión madre-hijo, contar con la mayor cantidad de medallas olímpicas en América Latina o sobrevivir a 600 atentados en poco más de 50 años, entre muchos más.

Bajo el régimen comunista, sin embargo, se instauró una disciplina militar y las violaciones a los derechos humanos eran-o son-el pan de cada día.

Sin libertades un pueblo se vuelve esclavo del gobierno. No por nada cada año se aventuraban a huir de la isla miles de personas, desde niños, ancianos y mujeres-los famosos «balseros»-para llegar a Miami, donde muchos alcanzaron un mejor nivel de vida y sobre todo, más libertad.

Antes del régimen comunista de Castro, la isla de Cuba era una especie de salón de baile de los Estados Unidos, donde había gran cantidad de empresas gringas que controlaban el 70% de la producción de azúcar, que era la industria más pujante del país.

Me imagino que si no hubiera ocurrido la revolución, la isla de Cuba sería actualmente algo similar a lo que es Puerto Rico, un Estado Libre Asociado a los Estados Unidos.

Imagínense, cualquier persona nacida en cuba sería considerada norteamericana, con los mismos derechos y obligaciones que los texanos o neoyorquinos.

Yo pienso que el régimen de Fidel Castro tuvo muchos claro oscuros.

Dícese que estaba un orador en una plaza de la Habana, frente al Presidente Castro y una multitud de seguidores de la Revolución.

Y decía con gran fervor:
-¿Quién ama al socialismo?

Y gritaban miles de gargantas:
-¡Yoooo!

Agregaba el orador:

-Quien no ama al socialismo no e’ cubano…, ¿Y quién ama a fidel?

-¡Yoooo!-se volvía a escuchar el coro.

-Quien no ama a Fidel no e’ cubano…, ¿y quién ama a Mao?

-¡Yooooo!

-Quien no ama a Mao no e’ cubano.

(Nota de la Redacción: Aquí hay un juego de palabras muy ingenioso donde, si se reacomoda la frase queda como sigue: «Quien no ha mama’o no e’ cubano»).

Con el régimen de Fidel se hizo un cliché en que los turistas foráneos eran algo así como una joya que se tenía que cuidar para que dejaran divisas al país.

No sé si la siguiente anécdota sea cierta, pero cuando me la contaron me cagué de la risa.

Llegan dos turistas mexicanos a La Habana y deciden introducirse a un cine.

Al comprar los boletos les dice el de la taquilla: ¿U’tede’ no son de aquí, chico’?

Extrañados, los amigos le dicen que no y le preguntan por qué lo dice.

-¡Ahhh!-contesta el cubano. Porque u’tede’ lo’ turi´ta´ tienen que comprá’ lo’ boleto’ en aquella taquilla que etá’ allá.

Y hacia allá se dirigieron. Los atendió un gerente entacuchado y una morenaza de espectacular figura, con precio preferencial en la compra de los boletos y hasta un vaso de ron les ofrecieron.

Al intentar pasar a la sala les sale otro cubano que les dice: «¿U´tede´no son de aquí, chico’?

Le contestan que no y le piden les diga por qué les pregunta eso.
-«¿Ahhh! E’ que lo’ turi´ta’ tienen reservada la parte de arriba del teatro.

Ya sin extrañarse por lo que escuchan, suben a gayola y desde ahí empiezan a disfrutar la función, que se trata, para variar, de un documental sobre la Revolución Cubana.

De pronto a uno de los amigos le entran ganas de hacer de orinar, así que se dirige a los baños.

Ahí, otro cubano le pregunta: «Oye, chico, ¿tú no ere’ de aquí?

El turista le contesta que no y le pide una explicación a su pregunta.

-«E’ que u’tede’ lo’ turi’ta’ pueden hacer pipí desde gayola.

Llega a donde está su compañero y le explica la extraña indicación del cubano, y como la urgencia era mucha, empieza a arrojar el jugo de riñón hacia abajo, directamente a las gradas.

Abajo se oye una voz que pregunta: «Oye, chico, ¿tú no ere’ de aquí?»

El turista le contesta: «No, ¿por qué?»

Y la voz le responde: «Menéale, chico, menéale».

Antes de Fidel había cosas buenas en Cuba.

Por ejemplo, el programa La Tremenda Corte, del cual abrevaron algunas series televisivas mexicanas, como las producidas por Chespirito.

Están en la corte el Juez, Nananina y Trespatines.

Nananina acusa a Trespatines de hacerle tocamiento obscenos cuando abordaba la guagua, entonces, el juez pide al acusado que dé su versión de los hechos: «Pue’ mira, chico, resulta que iba yo por la calle cuando e’ta señora intentaba subir a la guagua, pero como etá’ pasadita de peso se había atorado. Entonces llego yo, todo un caballero como soy y la empujo de la’ nalgas para ayudarla a subir…»

En eso interviene el señor Juez: «Le pido más respeto para la dama, Tre’patine’; lo que u’té’ quiere decir e’ que la empujó de lo’ glúteo’… Prosiga con su narración…»
-«Bueno, jue’, como le decía, iba yo por la calle y ví que e’ta señora no podía subir a la guagua y entonces me acerqué para empujarla de las… ¿cómo dijo que se llaman las nalgas de la señora?

La muerte de Castro produjo una avalanca de memes en las redes sociales:

«Toda la vida luchando contra el capitalismo para morirme en un Black Friday».

«Otro que se nos va»,-dice Chabelo con una cara sonriente.

«¿Fidel Castro? Problem solved»,-dice Donald Trump levantando el dedo pulgar derecho en señal de triunfo, con la bandera de Estados Unidos como fondo.

«Fidel soportó a 11 presidentes de Estados Unidos pero no le aguantó ni un mes a Trump».

Nos quedamos con el dicho estilo Pegaso: «Objeto mayúsculo, gentil hombre». (Cosa má’ grande, caballero).

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