Por Pegaso
Andaba yo volando allá, por el casino Club de Leones donde se llevaría a cabo la preposada del grupo de WhatsApp Pegaso (favor de no confundir con el grupo musical) y en la cual esperábamos una regular asistencia.
Pero resulta que la cantidad de amigas y amigos ahí reunidos casi rebasó la capacidad de la palapa del casino Club de Leones, donde se llevó a cabo el ágape, gracias a la gestión de mi primo Francisco Tenorio Rivera.
No faltaron, por supuesto, los tamalitos, la botana, los refrescos y el espirituoso vino; hubo taquitos de pollo pibil cortesía de Hugo Jofre y se partió un delicioso pastel con la figura de un pegaso blanco sobre fondo azul, original detalle del doctor Juan Noé López Soto.
Si mi flaca memoria no me falla, estuvimos también en el ágape la licenciada Bety Zavala, Marcos Olivares Olvera, Eloy Olivares, Jaime Arredondo Lucio, Mario Quintero Salinas, Yenny Gandiaga, Norma Sánchez, Rosalía Quintá, Yurenia Salas, Eligio Aguilar y su esposa, Lety y Mari Cisneros con sus respectivos cónyuges; Lupito Hernández, fotógrafo de cabecera de mi amigo y colega columnista José Luis De Anda Yancey, Juan Carlos Rodríguez, el Chivito; César Zamarripa y Benito Reyes Reyes, compañeros ajedrecistas; Mukti Aatmaón y su esposa, Miguel Domínguez, mi compadre Armando Zertuche y mi comadre Paty Rodríguez de Zertuche; Tania Castillo y su esposo, Nubia Rivera, Jany Marín, Félix Ramírez, Anwar Vivián Peralta, mi pegasita y yo.
Como ya es característica de éste grupo, las conversaciones entre los asistentes fueron variopintas: Unos hablaban de política, otros de periodismo, los de aquella mesa de deportes, los de la otra de negocios, etcétera.
Miguel Domínguez, corresponsal de El Norte, hacía mención que, por ser los grupos de WhatsApp una práctica tan reciente, resultaba meritorio que nos pudiésemos reunir físicamente y hacía la observación que, hasta donde se sabe, éste es el primer colectivo virtual que se reúne sólo con el ánimo de convivir amigablemente y pasar una velada agradable.
Eso se logró gracias a la aportación de todos. Hugo Jofre llegó con un recipiente lleno de delicioso platillo yucateco, pollo pibil, que pronto fue distribuido en taquitos bañados por un rico gravy, con su salsita de cebolla y chile abanero que para qué les cuento.
La señora Lety Cisneros aportó dos regalos para rifarse entre los concurrentes. Norma Sánchez tomó el micrófono del kareoke (cortesía de un hijo del licenciado Mario Quintero Salinas) y empezó a repartir los papelitos. Coincidentemente, a mí me tocó uno de los premios.
El otro se lo sacó la señora Lety Cisneros y pretendía dármelo a mí, tal vez por ser el organizador de tan amena tertulia, sin embargo, a final de cuentas se rifó de nuevo, o más bien, se entregó a quien se animara a pasar al kareoke a cantar una canción.
Ni tardo ni perezoso se levantó mi cuate Félix Ramírez y tomó el micrófono para deleitarnos con una interpretación a capela, llevándose también el aplauso del selecto público.
También, ya casi en los últimos momentos de la reunión, se animaron César Zamarripa y Armando Zertuche a hacer un dueto con una melodía de Javier Solís.
Ya nos íbamos cuando llegó a toda prisa el payasito Alé Alé, vestido con su sombrero de plumas y vistoso traje, sólo para saludar a los que aún quedábamos en la palapa.
¿Pero saben qué fue lo más chistoso? Que a pesar de ser una preposada y de estar próxima la celebración de la Navidad a nadie se le ocurrió cantar un triste villancico.
Termino con el refrán estilo Pegaso: «¡¿Cereal que es producido por la planta Oryza sativa, considerado en muchas culturas como alimento básicoooooo?!» (¡¿Arrrrroooozzzzz?!).


