Por Pegaso
Andaba yo volando allá, por el rumbo de la populosa colonia Unidad Obrera, donde se realizaba la primera audiencia pública del año, a la que fueron casi todos los secretarios y directores municipales para arropar a la alcaldesa Maki Ortiz, quien llegó de muy buen humor, saludadora y sonriente con todo el mundo.
Luego del discurso donde dio a conocer los avances de su Administración en los primeros cien días, se le acercaron un grupo de mujeres de edad mediana, rechonchitas pero bien alegres y echadas para adelante. Le pidieron que se reactive el programa de zumba gratuito para poder ellas tener una actividad que las ayude a mejorar su estado físico y condiciones de salud.
Por supuesto, ahí mismo hicieron una vistosa demostración de sus habilidades, con un performance que ya lo quisiera Jennifer López para sus presentaciones. El quiebre de cintura, el movimiento de los pies, el salero y el ritmo guapachoso que imprimían a su baile aquellas amas de casa fueron suficientes para que la Presidenta se convenciera de las bondades de dicho programa.
Y más entusiastas se pusieron cuando el doctor Eduardo Bladinieres, Secretario de Bienestar Social, les dijo que desde ese mismo día quedaría reactivada la zumba para todas las bodoquitos de Reynosa.
El programa de zumba, como ya lo hemos dicho, nació en Reynosa durante la Administración de Everardo Villarreal Salinas.
El entonces alcalde lanzó un reto a las mujeres (y hombres) que participaran de él: Se premiaría a quien perdiera más kilos en un plazo determinado.
Y desde aquel entonces han surgido como hongos por toda la ciudad las academias de zumba.
Pero el programa municipal, por ser gratuito y porque el Municipio paga a una o varias instructoras, ha tenido gran aceptación en diversos sectores.
Para quienes no lo sepan, la Zumba es una disciplina fitness creada a mediados de los años 90 por el colombiano Alberto «Beto» Pérez, y está enfocada a mantener un cuerpo saludable, pero por otro lado a desarrollar, fortalecer y dar flexibilidad al cuerpo mediante movimientos de baile combinados con una serie de rutinas aeróbicas.
Se utilizan ritmos latinoamericanos, como la salsa, el merengue, la cumbia, el reggetón y la samba.
Quienes lo practican pueden quemar en cada sesión una cantidad de calorías equivalente a media torta de la barda con su chesco.
El zumba se puede practicar a cualquier edad y en cualquier momento. En algunas partes se habla de zumba kids para la chaviza, zumba gold para la momiza, zumba basic para los principiantes, zumba step, zumba toning, aqua zumba, zumba sentao y muchas otras modalidades.
«Una de las versiones del origen del término zumba es que proviene del modismo afroamericano «rumba», palabra con la que gran cantidad de venezolanos se refieren a la fiesta. En un proceso desconocido de apropiación del término, su uso se generalizó en toda Colombia. Otra versión dice que su nombre proviene del verbo zumbar, que es sinónimo de vibras, haciendo de este modo alusión a las vibraciones que se experimentan en todo el cuerpo al realizar los movimientos correspondientes»,-Wikipedia dixit.
Salvo otras respetables opiniones, a pesar de ser una actividad muy popular, la zumba no tiene efectos visibles en la estética del cuerpo femenino (ni masculino), ya que las participantes mantienen sus ebúrneas protuberancias, su cuerpecito de tololoche y hermosas chaparreras en su lugar.
Eso sí: Gozan de una excelente condición física y llegan a la casa barriendo, haciendo la comida, cargando a los chamacos y por la noche terminan dándole lo suyo al viejón.
Tal vez fue por eso que a finales de la pasada administración se decidió por dar de baja a las instructoras de zumba.
Dice el dicho que el amor entra por los ojos, así que algún genio de escritorio tal vez pensó que la zumba no estaba dando resultado porque seguía viendo puro cuerpecito rechonchito en lugar de las curvas de Thalía.
Es cierto, no quedan como varitas de nardo las señoras que acuden religiosamente a las sesiones de zumba, porque después del ejercicio se van a echar sus tacos de bisteck, su hamburguesa con huevo o su pedazo de pizza con peperoni, pero lo que sí es cierto es que gozan de una condición física envidiable.
Durar una hora bailando al ritmo que marca Daddy Yankee, por ejemplo, ¡hay que chingarse!
De modo que «El regreso de las bodoquitos del zumba» merece un aplauso, y más porque la doctora Maki sabe que estar bien de salud nos evita muchas complicaciones futuras.
Va el refrán estilo Pegaso y dice: «El gozo obtenido con la ejecución de la danza, ¿qué individuo es capaz de eliminarlo de mí?» (Y lo bailado, ¿quién me lo quita?)




