Por Pegaso
Volando sobre el libramiento Sur aterricé ahí, cerca del cascarón que dejó la tienda Chedraui porque me invitaron a la bendición e inauguración de una efigie de la virgen de Guadalupe.
Resulta que a una familia de empresarios locales se les ocurrió que era buena idea mandar a hacer una escultura como de cuatro metros de altura, de aluminio, para colocarla en el camellón del libramiento para que la vieran todos los automovilistas que por ahí pasan.
Encabezó el evento el Obispo de la Diócesis, Eugenio Andrés Lira Rugarcía y estuvieron presentes una buena cantidad de fieles de la guadalupana, que son muchos en esta ciudad.
Un día antes, procedentes de la frontera con Guatemala, arribó a Reynosa la quinta Peregrinación de la Virgen de la Candelaria.
Patrick Blueberry Sundays, mejor conocido aquí como Patricio Mora Domínguez, el veracruzano de Pittsburg, manejó los más de 5 mil kilómetros hasta llegar a ésta frontera.
Dos representaciones marianas que casi casi se encontraron cara a cara.
La efigie de la de Guadalupe quedará ahí, fija, en el camellón del libramiento, en tanto que la Candelaria tendrá una serie de actividades que incluyen la visita este martes a diferentes parroquias de la localidad, una ida a San Antonio, Texas, una peregrinación a su regreso desde Jarachina hasta Puerta Sur y finalmente, el tradicional paseo por el río Bravo a bordo del Pachamama.
Fue un sábado del año 1531, en diciembre, cuando el indígena conocido como Juan Diego se dirigía de su pueblo a la Ciudad de México a escuchar las clases de catecismo.
Al pasar por el cerro del Tepeyac, ya de madrugada, escuchó una voz que lo llamaba por su nombre.
Al subir a la cumbre vio a una señora con un vestido brillante como el sol, quien le dijo en buen castellado: «Juanito, el más pequeño de mis hijos, yo soy la siempre virgen María, la madre de Dios. Deseo que se me construya aquí un templo para en él mostrar y prodigar todo mi amor».
Aquel aborigen se fue con el Obispo Juan de Zumárraga y le contó sobre la aparición. Y aunque en un principio nadie le creyó, Juan Diego regresó hasta en cuatro ocasiones con la virgen, hasta que ésta última imprimió su imagen en la tilma que llevaba al pecho, luego de pedirle que recogiera las rosas de Castilla que había en ese lugar.
Ese es el relato oficial, conocido como Nican mopohua.
Otras versiones sugieren que la imagen que se exhibe y venera en la Basílica homónima de la Ciudad de México es una copia de la virgen del Coro de Extremadura. La virgen de Guadalupe en realidad es una representación de la virgen María, madre de Jesucristo, en referencia a la región donde se encontró la estatua original de Extremadura, en el río Guadalupe que significa en árabe río Escondido.
El último abad de la Basílica de Guadalupe, guillermo Schulenburg llegó a negar la existencia de Juan Pablo y a desmitificar el origen de la imagen guadalupana.
En lo que toca a la Candelaria, es otra representación mariana y su culto tiene origen en Tenerife, España. Su festividad se celebra el 2 de febrero. En Tlacotalpan, Veracruz, se realiza todos los años una procesión donde la mayoría de los habitantes visten de rojo y salen a las calles a admirar el paso de la imagen de su patrona, hasta que ésta llega al río Papaloapan, donde es llevada en un lanchón y acompañada por decenas de pequeñas embarcaciones con los fieles a bordo.
Aquí, Patricio Mora encabezará el paseo por el río Bravo, partiendo del pequeño muelle del Zoológico de Reynosa, recorrerán unos 600 metros y llegarán a una pequeña isleta que quedó de la inundación del 2010 y retornarán al mismo lugar, donde se oficiará una misa por parte del titular de la parroquia de los Sagrados Corazones de Jesús y de María.
Yo no soy un Pegaso creyente, pero sé que todo esto corresponde a un fenómeno social que debe ser respetado y considerado en su real dimensión.
El dicho mexicano dice así: «Su sensibilidad es similar a cuando la inmaculada se dirige verbalmente a él. (Se siente como que la virgen le habla).




