Por Pegaso
Como un elefante enfurecido, el nuevo Presidente de Estados Unidos se lanza a trompadas contra los mexicanos, no contra el Gobierno de México.
Sentado en mi cómoda nubecilla, allá, cerca del río Bravo, me quedé pensando sobre las posibles repercusiones que el mentado muro de Trump traerá para las relaciones entre ambos países.
Si viviera Francisco Miguel Gutiérrez, Panchito, ya andaría en las calles gritando: «¡No queremos el muro! ¡No queremos el muro!», como ocurrió allá, por el lejano año del 2005 poco antes de fallecer.
Cuando el nazi dice que México va a pagar el muro, en realidad no se refiere al Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos, sino a la gente que vive en éste país.
No hay forma legal, porque así se establece en los tribunales internacionales, que una nación obligue a otra a construir una muralla.
En las redes sociales se rescató un comentario que hizo en su cuenta de Twitter el sátrapa donde asegura que si México no paga el muro, estaría dispuesto a lanzar una guerra.
Eso me recordó aquel juego de la infancia donde varios chiquillos se ponían en círculo y al que le tocaba el turno decía: «Declaro, declaro, declaro la guerra en contra de…, en contra de…,»; aquí decía el nombre del país y todos salían disparados a tomar sus posiciones de combate.
Pero no. La guerra no es un juego de niños y si en verdad el fürher Trump está dispuesto a cumplir su amenaza de campaña y mandarnos a los marines a obligarnos a pagar su muro deberán las autoridades mexicanas solicitar la rápida intervención de la ONU, la UNESCO, La Haya, y todos los tribunales internacionales habidos y por haber.
La historia está ahí para evitar que se vuelva a repetir, y en la Alemania nazi el régimen de Hitler empezó a declarar la guerra a sus vecinos y a anexarse sus territorios así nomás, por sus güevos.
En el chat de WhatsApp de Pegaso, uno de los grupos más plurales y participativos de la localidad, mi amigo el contador Víctor Olvera trata de tranquilizarnos un poco: «No se alarmen, esto lo dijo siendo candidato…, además, ya va para allá Enrique y lo va a poner en su lugar… Me imagino que ha de estar temblando. Trump, por supuesto».
Otro amigo, Marco Elejarza, escribió lo siguiente, imbuido tal vez de nacionalismo y realmente encabronado al ver la tibieza de nuestro Presidente que sólo alcanza a decir que México ofrece y exige respeto: «Esto ya es una guerra y no precisamente con armas. Las acciones del Preisdente de Estados Unidos, Donald Trump, en aprobar las leyes migratorias y dirigidas a nuestros connacionales a través de un muro. YO LE SOLICITO AL PRESIDENTE DE MEXICO, ENRIQUE PEÑA NIETO A QUE NO ACEPTE LA INVITACION DE ASISTIR a los Estados Unidos el 31 de enero de éste año. Y todos los comunicadores analicen los señalamientos de Estados Unidos a través de su Presidente en contra específicamente hacia los mexicanos y no señala a territorio canadiense. Y la voz de ustedes, comunicadores, sea escuchada y poder unirse a la sociedad, y que sea presión al Presidente de México y se desista de ir a Estados Unidos».
Yo me atreví a dar mi humilde opinión: «Es como cuando las gallinas de mi vecino se meten a mi terreno, y yo le digo y le insisto que no las deje pasar a mi propiedad, pero hace caso omiso. Y a pesar de que yo gozo de los huevos que muchas de ellas ponen en mi patio, hay algunas que sólo vienen a causar estropicios. Entonces, yo decido construir una cerca para que ya no pasen, pero obligo a mi vecino a que pague el costo».
Y contesta Víctor Olvera: «Indirectamente lo vamos a pagar, en 2020 hay vencimiento masivo de visas, probablemente ahí daremos un abonito. Los permisos cuestan 6 dólares, si duplicas el costo ahí hay otro».
Esa es la clave.
De Gobierno a Gobierno no se puede exigir la construcción de una valla, pero hay mil maneras de hacer que la gente pague, por ejemplo, con el aumento en el costo de las visas láser, o incrementando impuestos al consumo cuando vamos de compras a las tiendas de aquel país.
Creo que hay una forma en que Estados Unidos podrá financiar el muro y que México no aporte ni un peso partido por la mitad: Recién fue extraditado El Chapo, cuya fortuna oscila en los 15 mil millones de dólares y si el gobierno norteamericano se la confisca, eso le alcanzaría para construir una valla de concreto a lo largo de los más de 3 mil kilómetros de frontera, enjarrarla y hasta pintarla de ambos lados con un coqueto tono fiucha, si así lo quiere el naco presidente gringo.
La historia también nos enseña que con el transcurso del tiempo y la llegada de nuevas ideas, los muros también llegan a caer.
Así ocurrió con la Gran Muralla China, que tiene una extensión de 21,196 kilómetros, contando sus ramificaciones. Actualmente sólo sirve como atractivo turístico.
Así pasó con el Muro de Berlín, después de la caída del régimen comunista.
Podrán pasar ocho años, si es que Trump llega a reelegirse, aunque yo dudo que lo logre por su impopularidad y porque los gringos pronto se darán cuenta que la cagaron; pero entrando un nuevo gobernante tendrá que corregir la aberración y tumbar el cercado que estaría dividiendo a dos países que hasta ahora son vecinos y socios comerciales.
No tengo más que decir, sólo espero que no se hagan realidad los más oscuros presagios, a saber, el surgimiento del Cuarto Reich en tierras yanquis.
Vámonos con el refrán estilo Pegaso que dice: «Es posible que se trate del individuo encargado de la vigilancia nocturna, sin embargo…». (Pos será el sereno, pero…)




