Nepotismo, corrupción, hambre y Reynosa

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Cuando la elección municipal del pasado 2016 se acercaba, a Reynosa le urgía un cambio. La sociedad estaba harta ya de la administración del priísta José Elías Leal quien decepcionó a propios y extraños con sus malas decisiones, con su poco valor civil y autoestima, así como por dejarse pisotear una y otra vez por el pie rabioso de Egidio Torre Cantú. La administración de José Elías Leal terminó sin pena ni gloria, rodeado sólo de un grupúsculo de aplaudidores profesionales, con un tercer informe vergonzoso y ramplón en la Presidencia Municipal, y tuvo, vergonzantemente que entregarle la administración a la panista Maki Esther Ortiz Domínguez.

Sin embargo, Maki salió igual de mala que José Elías: petulante, con hambre, nepotista, corrupta, ineficaz e ineficiente.

La corrupción es un complejo fenómeno social, político y económico que afecta a todos los países del mundo. En diferentes contextos, la corrupción perjudica a las instituciones democráticas, desacelera el desarrollo económico y contribuye para la inestabilidad política. La corrupción destruye las bases de las instituciones democráticas al distorsionar los procesos electorales, socavando el imperio de la ley y deslegitimando la burocracia. Esto causa el repudio de los inversionistas y desalienta la creación y el desarrollo de empresas y empleos en el país, que no pueden pagar los «costos» de la corrupción.

El concepto de corrupción es amplio. Incluye soborno, fraude, apropiación indebida u otras formas de desviación de recursos por un funcionario público, pero no es limitado a ello. La corrupción también puede ocurrir en los casos de nepotismo, extorsión, tráfico de influencias, uso indebido de información privilegiada para fines personales y la compra y venta de las decisiones judiciales, entre varias otras prácticas. Y en Reynosa estamos viviendo eso y más de la mano de la alcaldesa Maki Ortiz Domínguez y sus secuaces.

Todo lo que Maki prometió, rápidamente se le olvidó. Prometió una ciudad limpia, prometió una ciudad con un gobierno profesional, prometió una administración transparente como “cajita de cristal”, prometió un gobierno al servicio de los ciudadanos, prometió una ciudad segura y ofreció una alcaldesa de tiempo completo y, al día de hoy, ha hecho todo lo contrario. Ni vive aquí, ni le interesan los Reynosenses ni le interesa entregar una administración clara y transparente.

Reynosa es una ciudad sucia, llena de baches, sin agua, hasta el copete de acciones gubernamentales corruptas, con una administración recaudatoria e ineficiente y transa que, a través de inspectores de vía pública, incrementó los cobros de piso prácticamente al doble. Asimismo, los agentes de tránsito se han convertido en elementos viales los más voraces de la historia de Reynosa, atracando a quien se deja y de la peor manera.

Sólo se salvó de las manos voraces de Maki y sus secuaces el cobro del servicio de limpia pública, y eso porque el Congreso del Estado no se los permitió, porque de otra forma ya estarían haciendo de las suyas también con ese dinero.

Maki ha sido una total decepción y un lastre en la historia de la Ciudad y del PAN. Peleada con todos, la alcaldesa no ha podido iniciar un solo proyecto exitoso en beneficio de los reynosenses. Todo lo que tocan Maki, su esposo, su hijo o su Secretario Técnico, Hugo Ramírez Treviño, se lo acaban de fea manera. Y Maki sólo escucha a su esposo Luis Carlos Peña Garza quien, por cierto, fue cesado vergonzosamente de Caminos y Puentes Federales de Ingresos y Servicios Conexos, CAPUFE, y del mismísimo Instituto Mexicano del Seguro Social, de donde era subdelegado en Reynosa. Ambas chambas, se las consiguió su “esposita” cuando se desempeñaba como Subsecretaria de Salud en el Gobierno de Felipe Calderón Hinojosa.

Asimismo, ya lo hemos expuesto en este mismo espacio, Maki colocó en la COMAPA de Reynosa a Juan García Guerrero, padre de su suplente en el Senado de la República, Andrea García García, un político que no ha logrado nada de lo que se ha propuesto, un perdedor, peleado con la cúpula panista en Tamaulipas.

Pero Maki ha ido a más. A pesar de ser panista, o por lo menos decirlo y haber obtenido grandes beneficios de ese partido, Maki ya se alió con sus adversarios los priístas. Así se han encargado de difundirlo miembros de equipo más íntimo de la alcaldesa, quienes presumen que Oscar Luebbert Gutiérrez y su esposa, los habrán de apoyar para buscar la reelección en el 2018. Y no extraña ni es de dudarse que ello ocurra, cuando Maki es aliada en grado superlativo de José Elías Leal a quien no sólo no denunciaron por los malos manejos de su administración, sino que además conviven en las corridas de toros, comparten el pan y la sal y, las mismas fuentes cercanas a Maki aseguran que ambos políticos son socios en muchos y jugosos negocios.

Según voces dignas de toda la confianza, es cuestión de días para que Juan García Guerrero se vaya de la COMAPA, pues tiene hasta la coronilla todos quienes tienen de alguna u otra manera, alguna relación con el organismo: Juan es déspota, majadero, abusivo y ha despedido a cuanto trabajador se le ha venido en gana, lo que ha incrementado las demandas laborales en contra de la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado en una forma escandalosa. Pero como Juan García Guerrero ya se va, pues poco le importa.

Adicional, ya se escucha que, en lugar de Juan García Guerrero, Maki habrá de proponer para el cargo de Gerente General a Néstor González Meza, hoy responsable de catastro en el Ayuntamiento de Reynosa. Sin embargo, lo que muchos no saben, es que Néstor es papá de la esposa del hermano de Luis Carlos Peña Garza, Roberto, con lo cual se cerraría el círculo del nepotismo y todo el negocio de la administración municipal quedará en familia.

Ahora lo importante es saber: ¿Qué opina el Congreso del Estado de esta serie de relaciones perversas? ¿Qué opinará la Auditoria Superior del Estado? ¿Qué opinarán los priístas de estas relaciones perversas entre Maki-Luebbert-José Elías?

Los reynosenses ya están cansados, ya están hartos de seguir sufriendo administraciones malas y transas: Everardo Villarreal, José Elías Leal y Maki Ortíz Domínguez están cortados por la misma tijera, pero “in crecendo”. Cada una salió más voraz que su antecesora y la ciudad destrozada, sin estrategia, sin esperanza. Ojalá y Maki y su pandilla tengan un poco de dignidad y de descencia y se vayan. Los ciudadanos los repudian. En sólo cinco meses de mal gobierno ya están hasta la madre de ellos.

PD. 1. Por cierto, son tan desvergonzados y cínicos, que los vehículos de la COMAPA se utilizan en tareas personales y recreacionales de los funcionarios comandados por Juan García Guerrero, importándoles un pepino la normatividad. Eso significa que las leyes y reglamentos García Guerrero y sus muchachos se las pasan por el arco del triunfo. ¿¿¿Congresoooooooooooooooooo???

PD. 2. Otra vez se le cayó el teatrito al alcaldito Hugo Ramírez, porque su corrida de toros le dejó puras vergüenzas. Nula concurrencia y un desprecio a esta actividad, al igual que despreciaron los panistas a Maki como Consejera Nacional del PAN. Por cierto, quien no dejó de asistir fue el socio de Maki, José Elías Leal a quien se le vio muy contento rodeado de sus nuevos amigos. Por cierto, ¿quién habrá pagado los gastos de la corrida del alcaldillo? ¿Habrán salido los dineros de las arcas municipales? ¿O José Elías Leal le habrá ayudado con algo de lo mucho que se llevó? Ni duda cabe de que Dios los hace y ellos se juntan.

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