No quiero ser la versión Pablo Escobar 2.0, dijo de visita en Ciudad Victoria, su hijo Pablo Escobar Jr. al hablar del narco más poderoso de los años 80s, al destacar que la realidad del narco es muy distinta a como se presenta.
Pablo Junior cambió su nombre por Juan Sebastián Marroquín, no porque se avergüence, sino por la dificultad que enfrentó hasta para comprar boletos de avión bajo su nombre de Pablo Escobar.
Así lo dio a conocer, en rueda de prensa antes de disertar su conferencia: «Una historia para no repetir», donde da a conocer parte de su vida al lado del capo más popular y poderoso de la época.
Recordó que mientras más dinero y poder tenía su padre, vivían más en la pobreza y la soledad, en casas con pisos de tierra y que en una ocasión que estaban escondiéndose tenían cuatro millones de dólares y no podían salir a comprar nada, porque afuera estaban los militares.
Asegura que las series de televisión y las películas no cuentan la verdad del narco, sino que glorifican y hacen superhéroes, por lo que rechazó hacer apología del delito.
La realidad es muy diferente y las series de televisión y películas deberían de tomarlo en cuenta y no que se vea a los narcotraficantes como superhéroes.
Citó que 98 por ciento de los amigos de su padre están muertos o forman parte de las estadísticas carcelarias.
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