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Lunas de octubre

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DE CULTURA Y MÁS…
Por Alejandro Capistrán

Capítulo V

La noche era fría y en la celda, a pesar del tenue fulgor de la luna llena por la ventanilla decorada con firmes barrotes, también era demasiado oscura.
El periodista nunca se había imaginado dentro de ese lugar húmedo y con hedor a orina, ni siquiera podía recostarse sobre el incómodo «mausoleo» de concreto al que el celador le llamaba cama…
Desesperación, intriga, tormento y devastación eran sólo algunas de las emociones y sentimientos que le acompañaban entonces, mientras miraba hacia fuera a través de los barrotes para dirigir su mirada a aquella bella luna de octubre sostenida por el manto oscuro de la noche.

«No entiendo nada de lo que está sucediendo», pensaba dando vueltas como león enjaulado. Después de tanto pensar, se sentó y se dio cuenta que además de orina, había otro fétido olor, eran varios de hecho, de los cuales sólo podía identificar algo como animal muerto y azufre mezclándose, era algo extraño y de hecho él ahora no estaba como para cuentos de fantasmas ni nada por el estilo, su mente era exageradamente racional, pero en circunstancias tan deplorables era justo pensar que estaba perdiendo la razón…

Al levantar la mirada hacia la cerradura, el celador se encontraba fuera de la reja frente a él y con el rostro dirigiéndose al piso, como apático, atento pero al mismo tiempo descuidado y absorto de la realidad.

-Oye tú, ¿Qué te sucede?- preguntó Logan con cierto enojo, ya que anteriormente el celador no lo había tratado nada bien…

Ni una palabra…

-Te estoy hablando, respondeme-. Se agarró fuertemente de los barrotes para hablarle más de cerca, pero fue entonces cuando un intenso frío recorrió toda su espalda al momento que el celador lo tomaba de los brazos a través de los barrotes. Levantó el rostro con una mueca sonriente y diabólica, sí, supongo que ese sería el adjetivo, era tétrico y más aún al percatarse que los ojos le brillaban con un radiante color carmesí y el rostro era pálido cayendo en lo fúnebre…

-Nos volvemos a ver, amor mío- los labios del celador no se movían en lo absoluto, pero aún así, esa voz de mujer provenía de él… Un fuerte grito salió de lo más profundo de su ser al presenciar tal acontecimiento.

¿Qué era lo que estaba pasando?

– ¡Pero qué rayos! Sólo estoy cansado, no he dormido nada y ya lo estoy resintiendo- dijo mientras intentaba liberarse de aquellas cadenas que el celador tenía por manos.
La voz femenina reía a carcajadas mientras que el custodio no abría la boca y seguía con su tétrica mueca… Hugh abría y cerraba los ojos para descartar ser víctima de la somnolencia.

– Vamos, cariño, no hagas más el ridículo-. decía la fémina voz – ha pasado mucho tiempo desde que estuvimos frente a frente-.

-Ni siquiera te veo, ¿dónde estás? ¿Quién eres? – Para entonces ya se había escapado de las manos del celador.

-¿En serio no me recuerdas, amado mío?- esa voz tan dulce e hipnótica podía encantar a cualquiera.

– No puede ser, esa voz, no… No… No es posible- se puso pálido y la sangre se le heló.

– Al morir me di cuenta que todo es posible, cariño, absolutamente todo-.

– ¡Basta! ¡Basta! No me atormentes ahora, tú estás muerta, moriste hace 10 años, tu hija te mató-.
¿Era posible que estuviese hablando con Elizabeth?

-¡¿Qué está pasando aquí?!- Llegó Benning algo alterado por los gritos.

-Michael, escucha, es mi esposa, no está muerta, está aquí, pregúntale al custodio-. Ambos dirigieron la mirada hacia éste pero no tenía ningún indicio de que algo le hubiese ocurrido.

-Logan, ¿qué te ocurre?- le cuestionó Benning algo desconcertado y mirándolo como si el hombre ya hubiese perdido el juicio y su mente racional.

-¡Era Elizabeth! Te lo juro, estuvo aquí, debes creerme-. ¿Será posible que tanta desgracia ya le haya trastornado?

-Debes creerme, Benning- ya estaba cansado hasta para suplicar. Sólo lo miró como compadeciendolo y lo dejaron solo. Era agobiante verlo así.

Ya no quedaba rastro alguno de aquél respetable periodista, y es que Hugh se había tirado al piso como rindiéndose por completo, pero algo más estaba por suceder…

-Pss… pss… pss – había alguien afuera. Logan trepó el muro como pudo y se aferró a los barrotes de la ventanilla y se llevó una inesperada sorpresa al ver a aquella jovencita en el callejón… Su hija, Safie…

Continuará…

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