CUADRANTE POLITICO——————
POR FERNANDO ACUÑA PIÑEIRO—-
El león se encaminó hacia su primer informe, el resto de la selva siguió su curso. Parecía no importarle, en lo más mínimo, aquel evento, que en otras épocas de la cadena ecológica, había provocado el aquelarre político de las bestias.
De manera que el viernes, no significó mucho, en el oído salvaje de aquel reino. Pero para el rey de la pequeña selva norestense, era su primer experiencia de ese tipo. Su séquito de monos lo acompañó. El tigre de bengala, enviado especial del altiplano, lo distinguió con su presencia, reforzando las suspicacias de que fue él, quien lo apoyo para llegar al poder.
Los súbditos de aquella ínsula de graznidos y de hojarasca, comentaron en las redes, muy a su manera, lo que dijo el jefe de la institución selvática. Desmenuzaron con desenfado e ironía el acontecimiento oficial. Digamos que lo desacralizaron, y lo convirtieron en un tribunal de memes y de textos, donde criticaban la falta de resultados:
“Mentiras”, “Más de lo mismo”, “nada que destacar” rezaban algunas de las críticas más agudas.
Y es que, desde su campaña electoral, el entonces candidato a gobernar aquel reducto salvaje, donde imperaba la ley del más fuerte, había prometido meter orden. Su proselitismo se había basado en atacar y desgastar a sus oponentes de la manada tradicional, que hasta entonces habían ejercido el poder, y saboreado la carne tierna, de las mejores gacelas del presupuesto.
Su estrategia, por supuesto le dio los resultados esperados. No necesitó de las parvadas de aves comunicadoras, mismas que, fieles al viejo sistema, optaron por darle la espalda. El León opositor por excelencia, el que siempre había estado ahí, porfiando en la llegada al poder, al fin lo logró.
Pero aquel depredador, al parecer, se durmió en sus laureles: después de un año, de ejercer el mando, no solucionó los agobiantes problemas de su reino. Las fieras se seguían destrozando entre ellas, y causando estragos entre la población de venados y de ciervos, alterando el ciclo de la cadena alimenticia, y provocando el terror, entre la fauna de las especies más desprotegidas, consideradas como la mayoría.
El mismo día en que presentó su informe de actividades, hubo varios enfrentamientos feroces en toda la comarca norteña. A día siguiente, se supo de una salvaje masacre, en la capital del imperio, provocando el miedo y la angustia de sus habitantes alados y terrestres.
La respuesta de la máxima autoridad de la selva cueruda, es el silencio: los súbditos siguen temblorosos ante la inseguridad, y cada uno de ellos, se refugia en sus nidos de los árboles, o en la cuevas.
Al mamut de los Pinos parece no importarle nada. Y de aquí hacia adelante, en el transcurrir del tiempo, todos estarán más preocupados, por ver quien gana la gran carrera del poder, para renovar a la suprema manada de la patria.
La suerte de éste salvaje reino fronterizo, de estratégicos enclaves marítimos, parece estar echada.
No hay nadie que la defienda. Ni siquiera los chistes trillados y el insulto a la inteligencia del chapulín colorado.
NOMBRAN NUEVO DIRECTOR DEL ISSSTE EN REYNOSA——-
El Delegado del ISSSTE en Tamaulipas, doctor Juan Manzur Arzola entregó el nombramiento, como nuevo Director de la clínica ISSSTE en Reynosa, al DOCTOR Andrés Humberto Fernández González. El ahora responsable de esta institución de salud, se comprometió a brindar una atenci´0n de calidad y de calidez a la población derechohabiente.
Estuvieron presentes en la ceremonia del nombramiento, los doctores Martín Tofic Salum Fares, José Luis Chavez Araiza y Andrés Arredondo Mijares, Subdelegado médico, delegado sindical y subdirector de la clínica hospital, entre otras personalidades.
———–BREVE ANÁLISIS, A UN AÑO DE LA ALTERNANCIA—-
Inseguridad, subejercicio del gasto público, el gasto estratosférico en imagen y publicidad, así como cifras impensables y multimillonarias son asignadas al gasto corriente, mientras los habitantes del Tamaulipas urbano y de las comunidades rurales, siguen padeciendo graves atrasos.
A la inseguridad, le oponen una estrategia de terror y de más violencia, lo cual mantiene a la sociedad en vilo, y con la psique, al borde de la angustia y de la locura. Los ajustes de cuentas, las masacres, la guerra interminable, parecieran no tener fin, mientras el gobierno federal nos ignora, como sociedad y como familias.
Se ha perdido el principio de autoridad. Los ciudadanos seguimos indefensos, mientras la alta clase política, se desplaza con vehículos blindados y arropada por decenas de policías y de militares.
Contamos con un sistema estatal de salud, sin medicinas. Un Hospital regional de Alta especialidad, sin especialistas. Y una entidad, donde las mujeres que demagógicamente son tratadas con paridad de género en la política, en lo esencial carecen de un hospital materno infantil.
En Tamaulipas, la sociedad pide a gritos un nosocomio de la Mujer. Hasta ahora, en el sentido más humanista del término, las han ignorado. Actualmente, es la federación, a través del seguro popular, la que atiende a miles de tamaulipecos, porque el gobierno del estado carece de dinero, a pesar de los 48 mil millones ejercidos.
El gobernante anterior, solo construyó un hospital, en seis años. Su hermano, médico, abatido por la enfermedad incurable de la violencia, había prometido en campaña, que haría de nuestro estado, la tierra con mejor infraestructura de salud en el país, pero al llegar al poder que le regalaron, su brother Egidio, prefirió construirse una mansión de 140 millones, en lugar de clínicas para la gente.
El pasado viernes, cuando nos visitó el Secretario de Gobernación, y al día siguiente, el estado se volvió una tierra de nadie.
Dentro del mismo clima de contradicciones, entre la realidad y el discurso, mientras se desarrollaba el primer informe cabecista, miles de tamaulipecos habían perdido ya las esperanzas de ser llamados para recuperar el modesto patrimonio, después de acudir al Ministerio Público, para denunciar el robo de su coche.
Hay denuncias envejecidas que fueron a parar a los basureros de la papelería oficial, despojos de vehículos, que jamás fueron turnados a la oficina fiscal. El robo y el latrocinio, como lastimosa ofensa, sigue vivo en la memoria de los ciudadanos y sus familias.
La demanda de justicia en la entidad, por delitos del fuero común, sigue siendo ignorada olímpicamente. Nuestro estado padece el más elevado rezago del país, en cuanto a agravios a la ciudadanía se refiere.
En Tamaulipas, el estado de derecho, entendido como un sistema de leyes escritas e instituciones establecidas, sigue sin funcionar. Toda esa abrumadora y vergonzante nata de impunidad y de abulia oficial, sigue flotando como una nube de contaminantes, sin que ningún viento la disipe.





