POR FERNANDO ACUÑA PIÑEIRO— ——-
¡HELP HELP, SEÑOR SCHERER!—
Ante el pegajoso y sudoroso silencio que rodea la próxima elección por el Congreso local en Tamaulipas, muchos se han empezado a preguntar:
¿De quien depende que, el Presidente AMLO, dirija su mirada hacia este trozo norteño de la geografía nacional, cuando se trata de la disputa por el poder, y de manera más específica, sobre el uso de la moderna herramienta punitiva, cuyo origen fue la reforma al artículo 19 constitucional, para convertir a las transgresiones electorales, en un delito grave?
Las indagatorias periodísticas, nos llevan hasta el poderoso Consejero Jurídico de AMLO, Julio Scherer Ibarra, considerado como una de las figuras estelares del llamado primer círculo presidencial, y quien, a decir de algunos analistas nacionales, es considerado de facto, como el verdadero Secretario de Gobernación.
¿Será este abogado, descendiente de un noble clan de periodistas, intelectuales y banqueros alemanes, la pieza clave para que en este sufrido valle tamaulipeco, alguien de un manotazo de poder..?
¿O acaso, desde la atalaya de Palacio Nacional, los más de tres millones de tamaulipecos, junto con nuestros respectivos anhelos y sufrimientos, no somos capaces de llamar la atención del Olimpo obradorista..?
Por si acaso, desde la altura vertical del power federal, todavía no nos han visto, una vez más, con la mano alzada, y el corazón en la mano, lanzamos un nuevo grito, hacia el “Everest” de la Cuarta Transformación.
Esta vez, apelamos a la sensibilidad de este personaje, cercanísimo al oído del Presidente de la república. Su padre fue un ser que hizo de la justicia, la piedra angular de su ejercicio periodístico. La Biblia de Excelsior y finalmente en Proceso. Por eso, desde este rincón, envuelto por el silencio, clamamos:
—-¡Help, help señor Scherer!
–¿Sí nos oyen Herr Scherer?
–LOS PATOS AZULES, LE TIRAN A LA ESCOPETA DE AMLO–
Después de que, hace unas semanas en Tamaulipas, todavía el PAN parecía estar a la defensiva en materia política, ante el obradorismo, hoy podemos ver como Acción Nacional, ha pasado a una gran ofensiva, y a un día de que concluyan las campañas, se han lanzado con todo en contra del Presidente Andrés Manuel López Obrador.
Hoy, a escasas 24 horas de que concluyan las campañas, la marca AMLO es torpedeada por el sexenio en turno, desde todos los flancos. Lo mismo que en los debates, que en las declaraciones de funcionarios estatales o de los candidatos azules.
Se le cuestiona al sexenio federal, temas como el desabasto de medicamentos y desatención a pacientes, en los hospitales del país y de la entidad. Y por si fuera poco, en el promocional oficial del PAN, se acusa al viejo priismo de actuar ahora, bajo el nombre de Regeneración, en directa alusión a MORENA.
No es ocioso decir que, todos los vicios y males que en el 2016, desde la campaña del PAN, se le adjudicaban a los priistas, hoy le son atribuidos a MORENA. Pero lo más delicado es que, el morenismo calla vergonzosamente, y con ello, como dice el refrán, otorga.
De manera extraña, no ha habido ninguna respuesta de los MORENOS tamaulipecos.
Nadie de los personajes preponderantes en la entidad, identificado con el Movimiento de Regeneración Nacional ha abierto la boca para cuestionar acusaciones tan severas, formuladas, desde la plataforma propagandística del PAN, y difundida de manera masiva, tanto en radio, como en Televisión, a todo lo largo y ancho del estado.
La percepción que se tiene, de acuerdo a charlas de esta columna, con personaje destacados de la oposición en la entidad, es que el gobierno federal ha cumplido con su palabra de mantenerse alejado del tema electoral en Tamaulipas.
Pero al mismo tiempo, no está conectando su enérgico discurso de la pomposa ley electoral donde pareciera que el tigre de la 4T se va a comer al mundo, pero en los hechos, al menos aquí en Tamaulipas, se maneja como un manso gatito morenito, sin dientes y con las uñas muy tiernas.
En tal sentido, la lectura es que le ha cedido este espacio de la guerra real por el poder, a su adversario azul, mismo que ha tomado esto, como una invitación a despacharse con la cuchara grande, y a operar el timón del proceso político-electoral.
La consecuencia, es que a escasos cinco días de la elección por el Congreso local, los candidatos panistas, traen un gesto de desbordado optimismo, cifrado en que, de acuerdo a sus cuentas, llevan la delantera.
En medio de este panorama, donde el triunfalismo del sexenio azul, contrasta con el silencio y la sana distancia electoral de la federación obradorista, vemos como el órgano portador del nuevo andamiaje punitivo de la elección, como es la FEPADE, no ha dado señales de existencia en el estado.
La única muestra de que algo se movió por estos rumbos, lo pudimos leer en una columna periodística, firmada por el titular federal de esta institución, José Agustín Ortiz Pinchetti, alusiva al caso tamaulipeco, en el diario La Jornada.
Pero , más allá, nada, solo el silencio rulfiano merodea por el páramo de una elección impredecible.



