Aplicará estrategia Texas a fin de lograr a largo plazo abasto de agua

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Austin, Agosto 29 – . Entre 2010 y 2014 el estado de Texas (Estados Unidos) sufrió 50 meses consecutivos de lluvias con promedios inferiores a los esperados en periodos normales.

En su etapa más intensa (2011) las precipitaciones llegaron a estar en 275 milímetros, menos de la mitad de lo acostumbrado en años anteriores (686.3 milímetros).

A raíz de esta experiencia, expertos gubernamentales y de universidades privadas se unieron para diseñar una estrategia que permitiese garantizar a largo plazo las necesidades de agua del estado.

El producto de este trabajo es el plan “Water for Texas”.

La coordinación está en manos del Texas Water Development Board (TWDB), una agencia gubernamental que tiene como objetivo proveer liderazgo, información, educación y apoyo tanto logístico como económico para la conservación y desarrollo del agua en la región.

“Nosotros tenemos una amplia cantidad de retos para obtener agua”, comenta Peter Lake, presidente del Texas Water Development Board.

Según Lake, el estado no tiene ningún lago natural, por lo que parte del trabajo realizado por el estado es la creación de reservorios artificiales.

Las fuentes de agua

A pesar de que esperan un aumento de alrededor del 70% de su población, las autoridades del estado de Texas calculan que el consumo de agua se incrementará poco más del 17% para 2070. Del consumo de agua, actualmente el 51% se utiliza en la irrigación de tierras para la agricultura, viñedos, campos de golf, entre otros; y 28% es de carácter municipal, que incluye el uso personal y comercial.

De lo que sí dispone Texas es de agua subterránea. Buena parte del abastecimiento procede de 30 acuíferos, de los cuales 9 son considerados “mayores”.

Sin embargo, en la actualidad están utilizando esta fuente de agua a una velolcidad mayor de la que puede recuperarse.

Robert Mace es un científico miembro de The Meadows Center for Water & the Environment –un laboratorio que forma parte de la Universidad de Texas, el cual promueve el manejo sostenible del agua.

Según Mace, a medida que el acuífero va disminuyendo su tamaño se hace más difícil obtener el mismo volúmen de agua, por lo que los agricultores deben abrir pozos más profundos o, incluso, incrementar el número de ellos.

Mace comenta que una forma de recuperar los acuíferos es a través de la recarga artificial con el exceso del agua producto de las lluvias. Así, en lugar de mantener el líquido en reservas al aire libre, esta es impulsada directamente a los acuíferos para evitar la evapotranspiración.

Gestión del agua

De cara a las proyecciones, Texas ha desarrollado cerca de 2 mil 500 proyectos para el manejo del agua. Se estima que la implementación de todo el plan tenga un costo de $63 mil millones, con un aumento anual en la producción de cerca de 10 mil gigalitros de agua.

De todos estos proyectos, el 44% está orientado a la gestión del agua en la superficie, e incluye la creación de 26 nuevas reservas; 14.2% de los planes está ligado a reutilización de agua; 9.6%, a agua subterránea; 1.4%, a agua salada (desalinización); y 30.3% corresponde a la disminución en el consumo.

La TWDB estima que de no ejecutarse estos proyectos, para 2020 se podrían producir pérdidas por alrededor de $73 mil millones, y para 2070, de $151 mil millones. Además, estarían en riesgo 424 mil empleos para 2020, y 1.3 millones para 2070.