Jorge Ignacio Chavez Mijares
AMLO vs Cabeza de Vaca.
Los resultados sirven más que los escándalos. Dick Morris.
En Tamaulipas estamos viviendo el mayor experimento de democracia en nuestro país con un gobernador panista que al parecer tiene ambiciones para el 2024 y sin dejar de sentir la mano del presidente AMLO de Morena.
En épocas pasadas en que el PRI era todo poderoso no cabía en nuestra imaginación el más mínimo espacio para suponer un encuentro o desencuentro como el que hoy tienen la federación y el gobierno de nuestro estado, con las inherentes manifestaciones en ambos bandos de la porra y la contra porra.
Pero el destino tiene variaciones sumamente inesperadas. Todo de lo que hoy estamos siendo testigos en el ring político tamaulipeco tenía espacio solo en la ficción, y como la ficción va contaminando lo vivido y la realidad se ha ido gradualmente plegando a esas utopías, hoy estamos frente a un verdadero encuentro que se deriva estrictamente de la democracia que los ciudadanos tamaulipecos nos recetamos en los últimos años.
En el 2016 el hartazgo de los electores de un régimen priista puso a Cabeza de Vaca como la máxima autoridad en el estado. En el 2018 ese mismo hartazgo puso a AMLO como la máxima autoridad de nuestro país. Hoy esas dos fuerzas, electas sin duda y sobradamente en forma democrática están en posturas defensivas jugando a las vencidas.
Somos los ciudadanos de Tamaulipas quienes debemos aprovechar esta coyuntura para sacar el mejor partido en nuestro estado, hoy que la ficción ha comenzado a devorar la realidad. Anteriormente se decía que la historia no es más que una continua repetición, que cada siglo plagiaba a otro. Pues bien, esto que estamos viviendo nunca había sucedido al menos aquí en nuestra tierra, siempre moldeada por caciques políticos que representaban la encarnación misma del poder, hoy ese poder está en los ciudadanos.
¿Qué hay en el fondo de estas diferencias entre Cabeza de Vaca y AMLO? Los dos obtuvieron un triunfo avalado por las autoridades correspondientes. Puede ser que no sean santos de nuestra devoción alguno de ellos, pero su esencia de poder y gobierno la tienen bien ganada los dos. Yo hago poco caso de la victoria. Decía Napoleón que no hay nada tan estúpido como vencer; la verdadera gloria es convencer. Y quieren más los dos.
Ya no sé qué es más temible, si las tormentas políticas o las perturbaciones atmosféricas con eso del calentamiento global. Pero las medidas de precaución frente a las tormentas que ya estamos viviendo implican un beneficio para el estado de Derecho pues ambas partes habrán de medir bien sus acciones para no caer en posiciones que puedan ser tomadas por las contrapartes y ser usada para dañar la imagen de uno o de otro.
Los códigos de lealtad quizá en días como hoy ya sean obsoletos. Por eso cada uno deberá tener en el frente de la batalla política a sus mejores hombres. La consanguinidad no es el mejor aliado para Cabeza de Vaca, dicho por propios y extraños, ojala y se de cuenta. La incondicionalidad mostrada en el caso Bartlett no es el mejor aliado de AMLO, dicho por propios y extraños, ojala y se de cuenta. En estos casos indudablemente que al lado de la mano que da, está la garra que quita.
Dos actitudes, dos ambiciones, dos visiones de dos políticos hechos en forma totalmente diferente pero que ambos llegaron remando contra corriente.
El choque de los ingenios ofrece la particularidad admirable de que no se puede nunca prever, la chispa ni adivinar el relámpago. ¿A dónde nos llevará este peculiar desencuentro? ¿Cuál será la conclusión que quede escrita con letra negrilla en nuestra Historia?
Tanto en AMLO como en Cabeza de Vaca sus seguidores adoran sus ideas antagónicas que fluyen de la dinámica política de un mismo líder. El PAN criticó el nepotismo de los Moreira en Coahuila pero aplaude el de su líder en Tamaulipas con la excusa de que es la “marca” triunfadora que no triunfo. Por su parte Morena le aplaude a AMLO su discurso de la lucha contra la corrupción y lo mismo se aplaude la defensa de Bartlett, un icono emblemático de la corrupción pasada. En ambos casos las opiniones tienen sus fases y en ambos casos la utopía de ayer, es carne y hueso hoy.
Vivimos la plenitud de la democracia en la que los protagonistas tienen un espacio de poder en el que deben ser más cuidadosos en la sustantiva congruencia y no subestimar al ciudadano común que no es incondicional de nadie y que se contacta por medio de los vasos comunicantes que hoy en día son las redes sociales.
El PRI llego a creer que nada lo removería. Que no piensen ni AMLO ni Cabeza de Vaca que su poder está en un presente continuo. Ambos tienen vigencia y ambos se deben a los ciudadanos.El tiempo hablará.





