La dicha inicua de perder el tiempo

Por Alberto Guerra Salazar

CRONICAS POLITICAS

CIUDAD VICTORIA, (ASI).— Dentro de tres o cuatro meses, el CEN del SNTE emitirá la convocatoria para celebrar elecciones del nuevo dirigente seccional del magisterio en Tamaulipas, lo que supone una contienda muy agitada pues son más de diez los aspirantes a la sucesión del profesor Rigoberto Guevara Vázquez.

Arnulfo Rodríguez Treviño, Abelardo Ibarra, Guadalupe Puente Covarrubias, Juan Ramos Salinas, Cecilia Robles, Francisco Navarro, son algunos de los sindicalistas que están esperando la publicación de la convocatoria, para decidir si participan.

El sindicato de los profesores es el más grande en membresía, más de 60 mil, incluidos los pensionados, que tienen derecho a voto. Por supuesto, el Gobernador Cabeza de Vaca quiere meter la mano en el proceso, para echarse al morral al importante gremio.

El candidato del Gobernador tiene nombre exótico y está bien identificado por la base magisterial como su incondicional. Por primera vez en su historia, el sindicato elegirá a su líder mediante votación directa, personal y secreta.

Anteriormente, la Sección 30 del SNTE celebraba convenciones de delegados donde elegían al secretario general, pero previamente tiraban línea para que resultara favorecido el que decidiera el comité ejecutivo nacional.

Esa práctica fue quebrantada justamente por Arnulfo Rodríguez Treviño pues introdujo la democracia en el proceso del año 2007, resultando electo para cumplir una gestión que inició ese año y concluyó en 2012.

Ahora busca repetir esa experiencia, alentado por una fuerte corriente de opinión, integrada por maestros que lo recuerdan por los resultados positivos que consiguió, pero sobre todo, por abrir el sindicato a todas las corrientes internas.

Arnulfo es sobrino de don Abdón Rodríguez Sánchez, quien hizo carrera política llegando a ser presidente municipal de Nuevo Laredo, diputado federal, diputado local y secretario general de la Sección 30 del magisterio.

Los profesores han sido maltratados en sus derechos laborales, sindicales y sociales, por el gobierno de Cabeza de Vaca, quien les canceló hasta su tradicional fiesta del Día del Maestro, donde había banquete y el sorteo de vehículos automotrices.

Por cierto, Cabeza de Vaca fue visto en Matamoros, fingiendo que supervisa los trabajos de modernización del Hospital General “Alfredo Pumarejo”, aunque en realidad anda a salto de mata.

Como se sabe, el Gobernador emanado del PAN tiene orden de aprehensión por tres delitos federales, graves, y prefiere mantenerse distante del palacio (aunque en realidad no lo visita con frecuencia), pero no quiere arriesgarse a ser detenido.

Cabeza tiene todavía tres meses y dos semanas con la investidura de titular del poder ejecutivo local, contando en ese lapso con fuero constitucional gracias a un blindaje especial urdido para él por la bancada panista en el Congreso local.

Pero más tarde que temprano perderá la inmunidad procesal y será entonces cuando nada impedirá que la policía federal le eche el guante, a efecto de que responda de los delitos imputados.

Para cubrir eses espacios de ocio, Cabeza recorre los municipios con cualquier pretexto, pero lo que hace es perder el tiempo porque ni inaugura obras ni emprende otras, pues ni siquiera tiene un verdadero programa de inversiones.

Este sexenio ha sido de utopías y de ficción, porque nunca aterrizó en la realidad ni se preocupó por cubrir las apariencias.

Pocos tamaulipecos podrían responder con rapidez cuando les preguntan los nombres de los titulares de Obras Públicas y de Finanzas, del gobierno estatal cabecista, porque ambas dependencias no tienen presencia en el escenario tamaulipeco, como si no existieran.

Mientras tanto, Ciudad Victoria tiene otra plaga encima pues con el pretexto de que no tiene camiones recolectores, el presidente municipal Eduardo Gattas permitió que la capital de Tamaulipas esté convertida en un muladar.

Funcionarios victorenses alegan que presuntos delincuentes anónimos desbielaron a propósito los camiones que cubren las rutas de la basura, por lo que los desperdicios se forman montones y se desparraman en las calles.

En Nuevo Laredo en cambio, andan desatados cumpliendo con diferentes obras especialmente en rehabilitación y construcción de colectores de la COMAPA, con una inversión de casi 365 millones de pesos.

Carmen Lilia Cantúrosas Villarreal ordenó a las cuadrillas hacer trabajos simultáneos en diversos puntos de la ciudad, para resolver problemas de colectores, drenajes sanitario y pluvial, y pidió la comprensión y tolerancia de los neolaredenses, sobre todo por el cierre temporal de calles.

Correo electrónico: albertoguerra65@hotmail.com

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