Inicio OPINIÓN Córdova, hipocresía política; en el INE penalizó a la prensa

Córdova, hipocresía política; en el INE penalizó a la prensa

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INDICADOR POLITICO

Por Carlos Ramírez

El exconsejero presidente del Instituto Nacional Electoral por voluntad del PRIAN, Lorenzo Córdova Vianello, quiere olvidar los tiempos en que coaccionó a la libertad de prensa poniendo reglamentos administrativos electorales por encima de los mandatos constitucionales

Y no fueron solamente enojos –que los hubo–, sino que en procedimientos judiciales abrió de manera arbitraria los candados al padrón electoral para enviarle requerimientos a los domicilios particulares de columnistas y se dio el lujo de usar de manera ostentosa a empleados del INE a fijar en las puertas de los domicilios de los comunicadores los requerimientos para que todos se dieran cuenta de que estaban siendo investigados.

Al final, Córdova perdió su batalla cuando quiso imponer su práctica autoritaria de reglamentos del Instituto por contenidos en columnas periodísticas, y no solamente fue aplastado por los equipos jurídicos de los demandados, sino que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación desactivó sus amenazas de arrestos administrativos con el criterio de que el contenido de las columnas era libertad de prensa.

Esto viene a cuento porque apenas el pasado 6 de agosto, el abogado universitario, experto electorero y hoy militante de la oposición le entra al debate del tema de las audiencias que quiere regular el gobierno, pero lo hace vistiendo el disfraz de un Francisco Zarco del siglo XXI.

El primer párrafo de su artículo en El Universal no tiene desperdicio:

“La libertad de expresión es un derecho fundamental que tiene gran centralidad en las sociedades democráticas, de modo que, cuando aquella se ve anulada, indebidamente restringida o condicionada por parte del Estado (sic monsivaisiano por falta de coma) ya no estamos en una democracia”.

Lo único malo de este argumento de cubículo universitario y libro subrayados es que fue el mismo que esgrimieron varios columnistas perseguidos judicialmente por Córdova cuando fue director del INE. En el caso de Indicador Político, el delito fue haber publicado en una columna de opinión dos párrafos de una encuesta porque violaba un reglamento poco conocido que prohibía el ejercicio de la libertad de prensa por restricciones administrativas del Instituto.

En su artículo, el Córdova hoy con su toga jurídica y ya no con el traje de censor del INE señala con claridad que “las democracias se fundan en el libre debate y en el contraste de las ideas que deben expresarse sin cortapisas por parte de las autoridades”. Bueno, pues resultó que el INE y los reglamentos administrativos de Córdova se colocaron por encima (cortapisas) de los artículos constitucionales de libertad de prensa y de opinión.

Y en el caso del tema de las audiencias que abrió el gobierno federal, Córdova deja entrever que –ahora sí, como político– “la censura, sea cual sea y con independencia de su tipo, constituye una práctica autoritaria porque supone la negación del Estado democrático de derecho”. Y pasa a criticar al gobierno actual con el argumento las medidas “los autócratas adoptan cuando llegan al poder”, aunque en su caso él fue un típico autócrata populista como presidente del INE cuando tomó decisiones administrativas para coartar la libertad de prensa de columnistas.

Toda su argumentación –en modo de bla, bla, bla– a posteriori del ejercicio autoritario y autocrático de poder como todopoderoso presidente del INE por gracia directa del presidente Peña Nieto y su Pacto por México acordado con el PAN –y ahí nació el PRIAN, con Córdova hoy simbolizando ese tiempo político que no se debe olvidar– quisiera olvidar de cuando él fue censor de la prensa, aunque hoy escriba sin pudor y con hipocresía que “sólo los regímenes autoritarios pueden pretender perseguirla (la mentira)”, claro, agrega, “luego de haber predeterminado ellos mismos”, justamente su argumentación como presidente del INE contra columnistas por el contenido de sus textos en ejercicio de la libertad de prensa.

Pero la memoria periodística es parte de la de la democracia. Y hoy Córdova como militante de la oposición debe ser recordado por su comportamiento autoritario y autocrático en el INE.

Y por si fuera poco y dentro de las nuevas reglas para transparentar el ejercicio de la crítica, Córdova debería incluir al final de sus artículos no sólo la frase de “investigador del IIJ-UNAM”, por cierto, el sitio de refugio del pensamiento jurídico del PRI, sino que en respeto a las audiencias que en el caso del periodismo escrito son los lectores debería también agregar su actual representación pública: expresidente del INE por mandato del PRIAN y sobre todo miembro del Consejo Ciudadano del nuevo partido Somos México, para que quede constancia en que todo lo que diga proviene de su nueva chamba política militante. Es decir, que opina como opositor activo, no analista jurídico (si acaso).

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Política para dummies: la política no es el olvido sino la memoria.

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