Asesinato de José Eduardo Moreira

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El asesinato de José Eduardo Moreira Rodríguez, hijo del ex gobernador de Coahuila y líder nacional del PRI, Humberto Moreira, en un paraje cerca de Ciudad Acuña, es totalmente reprobable, independientemente de la carrera política  oscura de su padre, basada en el saqueo al erario público, represión y falta de transparencia, que no justifica el festejo de esa noticia en las redes sociales.

Más allá del ejerció de la libertad de expresión, de las diferencias ideológicas o  partidistas,  no se puede concebir el hecho de de que se festeje el homicidio de alguna persona aun en aquellos casos que lo llegasen a merecer, sin embargo después de darse a conocer la ejecución del hijo de Humberto Moreira, hubo demasiados Tweets  con muestras de festejo, alegría y escarnio por el suceso.

Aquí cabria preguntar ¿Qué clase de ser humano se burla y puede alegrarse por el asesinato de un joven? Aquellos seres que padecen trastornos sicológicos. Nadie en sus cables podría  alegrarse con la muerte  de una persona, menos tratándose de un hijo que es la peor desgracia la cual nadie puede superar.

Moreira Rodríguez  se desempeñaba como coordinador  de la SEDESOL en Coahuila, trabajando de la mano con su tío el gobernador Rubén Moreira Valdez.

Su padre, Humberto Moreira Valdez ha sido uno de los personajes más polémicos de la política de nuestro país. Primero, como gobernador de Coahuila endeudó al estado por más de 32 mil millones de pesos con la ayuda de documentos falsificados y cuando terminó su sexenio, le heredo a su hermano, Rubén Moreira, la gubernatura de Coahuila.

En cuanto a la muerte de José Eduardo y de los miles de mexicanos  muertos en la guerra contra la delincuencia, jamás habrá un motivo suficiente para quitarle la vida a alguien, máxime que en el caso de Moreira ni siquiera fue el directamente responsable de tan cruel, irracional y mortal represalia.

La tragedia que envuelve a la familia Moreira Rodríguez por la muerte de José Eduardo es una pérdida irreparable, difícil de recuperar la entereza. De ahí que el nuevo gobierno de Enrique peña nieto deba restaurar la autoridad política para resolver el problema de inseguridad pública y violencia delincuencial que padece el país. En memoria de José Eduardo y la de otros 70 mil muertos.

 En definitiva  la ejecución de Eduardo Moreira Rodríguez, más allá del censurable festejo y escarnio de su muerte en las redes sociales, es el momento de definiciones para el gobierno de Peña Nieto siendo urgente y prioritario la seguridad pública y combate a la delincuencia  que sirva como punto de arranque de su gobierno.

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