Extrañamente el ser que es todo amor, que día a día demuestra con sus acciones cuanto ama a sus hijos, semejantes, es quien más se auto castiga con su desamor.
El amor de una mujer es infinito, capaz de transformar, crear y es resistente a los peores vendavales, en silencio, gritando a los cuatro vientos, sintiéndose amada o rechazada ella entrega todo su tiempo, su vida y su ser sin condiciones, así es porque la esencia de las mujeres es esa y no escatima ni mide su cariño, su entrega es total.
Una mujer da la vida por dar vida, ofrenda sus desvelos por la tranquilidad, salud y bienestar de su pareja e hijos, sabe ser hija, madre, esposa, amante, amiga, en cualquier rol ella procura que todo camine lo mejor posible esperando solo a cambio ver felices a quienes ama.
Por ese motivo no se entiende el por qué una mujer que vive por amor se olvida de ella, no se quiere, deja todo lo que le puede dar salud y felicidad para después sin darse cuenta de la importancia que es estar bien en todos los sentidos para poder dar más amor y felicidad a quienes le rodean.
La mujer se entrega completa, ve primero por los demás antes que por ella, tiene todos sus sentidos alertas para atender a todos los que le rodean, pero se vuelve siega, sorda y muda cuando se trata de ver y por ella misma, de gritar su dolor.
A pesar de las múltiples campañas de concientización sobre la salud de las mujeres la mayoría de ellas nos hacemos las desentendidas, lo más grave es que damos el consejo y nos quedamos sin el mismo, una mujer puede estarse cayendo de dolor, ver en su cuerpo signos de malestar, incluso sentir desfallecer y nunca se rinde hasta ver su obra terminada, obra que no es otra cosa que la sonrisa de un hijo, el triunfo de su pareja, o la tranquilidad de sus familiares y amigos.
Puede sentir los primeros gritos de su ser pidiendo auxilio y hace oídos sordos, se descuida en todos los aspectos, siempre pensando en los demás, no se atiende un malestar porque tiene que atender al marido, los hijos, la casa, porque no puede dejar de trabajar y, lo más lamentable, porque siempre hay algo más importante que cubrir económicamente que la salud propia sin darse cuenta que ella es lo más valioso, es el amor, la comprensión, la educadora, en síntesis, es la estabilidad de toda sociedad.
Dirán muchos hombres, que nos estamos sobrevaluando, pero esa es la verdad, la vida no se concibe sin una mujer, y aunque una mujer sepa todas sus virtudes, se quiere poco, ella esta más preocupada por el pago del recibo de agua, luz, teléfono, por ver que le alcance para la despensa, la letra del coche, las colegiaturas o ropa y zapatos de los hijos, todo tiene prioridad a su propia salud.
Tristemente son las propias mujeres las que se condenan, porque prefiere quedarse al final y atender primero, incluso, cosas sin importancia o que bien pueden esperar o no atender.
Cierto, las mujeres somos fuertes pero más cierto es que no somos de acero, ni indestructibles, por eso es necesario que comencemos a valorarnos, a querernos, que cuidemos de nuestra salud para seguir entregando cuidados y amor a quienes amamos.
El 19 de octubre es el día internacional contra el cáncer de mama, en nuestro Estado todo el mes es dedicado especialmente a los males de la mujer, con el lema VIVE FUERTE, VIVE ROSA el DIF Tamaulipas exhorta a todas las féminas a cuidarse y quererse, que no dejemos para mañana lo que podamos hacer hoy por nuestra salud.
Es momento de que todas las mujeres comencemos a valorarnos en nuestra justa dimensión, consientes de que se es el eje central de toda familia, pilar de una sociedad, pero no solo por eso debemos cuidarnos, tenemos que aprender a amarnos sobre todas las cosas, no dejar para luego nuestra salud, no minar nuestra integridad, no atentar contra nuestra estabilidad emocional.
Otra verdad es que la vida no es fácil, pero está en las mujeres aprender a vivirla, sentirla rosa, queriéndose, atendiéndose, cuidando la salud, porque si una mujer se derrumba con ella cae la estabilidad de una familia, quizá eso debemos hacer entender a nuestras mujeres, a nosotras, que mientras no tengamos salud será imposible seguir regando el amor para la felicidad y tranquilidad de nuestros hijos.


