Altares de muertos

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Recién paso el día en que como cada año los mexicanos recordamos a los fieles difuntos, celebramos con alegría lo que nos lleno de tristeza algunos momentos, en honor a nuestros seres queridos montamos altares de muertos donde se les ofrece lo que en vida disfrutaron.

El catolicismo y nuestras tradiciones así lo marcan, los creyentes de bien cumplen el ritual al pie de la letra, pero también la fecha se presta para mentir, en ocasiones se venera a quien no lo mereció.

Y en otras se montan altares que nada tienen que ver con el personaje, en el caso de muchos muertos que se les ofrece lo que en vida les gustaba nunca se a visto en un altar de alguien que fue político carteras repletas, tampoco burdeles, menos actas de corrupción o cinismo, ¿o será que la muerte les purifica?, a menos que ya muertos todos sean santos y fieles.

El caso es que el Día de Muertos es una tradición mexicana, cuando menos se acude al panteón para limpiar las tumbas, para tranquilizar el alma y rezar por los que se adelantaron en el camino, de esa manera nuestro pueblo sigue conservando su esencia, respetando sus tradiciones, mientras los oferentes florales hacen su agosto en noviembre.

Aquí nos damos cuenta que los mexicanos somos excepcionales, sabemos hacer una fiesta por más complicada que sea la vida, tan solo porque reímos de nuestras desgracias y en el día de muertos le sonreímos a la muerte.

En estas fechas más que nunca

el pueblo mexicano espera que se respeten las tradiciones, que solo el día 2 de noviembre sea Día de Muertos porque le duele ver que todos los días del año en los últimos tiempos son días de muertos, en todo el territorio mexicano.

Muertos a lo largo y ancho del país no es bueno, sentir a la muerte tan cerca es aterrador, ver la gente muerta en vida llena de tristeza es desolador y no queremos que eso se convierta en costumbre, como si fuera tradición y se eleva una oración para que no se vista más de luto esta hermosa nación.

Hace mucho tiempo que el pueblo espera que se escuche hablar únicamente de los muertos políticos, de los que no regresaran hacer daño a la gente, esos que vivieron en la corrupción, los que nadie quiere recordar ni siquiera un día al año, de los que sea hace fiesta cuando dejan de existir en los puestos públicos y se reza porque sus animas no penen en el lugar y quieran volver, esa si sería una bendición y se desearía se convirtiera en bonita tradición.

Todos los días, pero más en tiempos políticos, es cuando unos y otros quisieran ver muertos, políticamente hablando, a sus adversarios, los del PRI quieren PAN muerto, Acción Nacional quiere que las ánimas del pasado tricolor se queden en el purgatorio, que sean juzgados y encerrados de perdido hasta que pase el proceso electoral del 2013.

Los políticos quieren ver a sus enemigos muertos, fríos y enterrados, sus calaveras en un ataúd remachado con tres candados.

En Tamaulipas los del PRI dicen que el PAN ya ha muerto, que en julio del próximo año lo van a enterrar, que aunque JOSE ALBERTO LOPEZ FONSECA llore difícil será su regresar, que no le dejaran ni una vela que su camino le pueda alumbrar y sin diputados y alcaldes los panistas se van a quedar y así morirá también su sueño de a los tamaulipecos llegar a gobernar.

Los panistas a la muerte no le dejan de implorar que se lleve a la tumba a los priistas porque no les dejan aspirar a quedarse nuevamente con el voto del pueblo para diputaciones y alcaldías alcanzar a disfrutar.

En el PANAL tienen a su propia parca, maligna, fea, huesuda, es una mujer que del país se quiere adueñar, se reeligió 6 años más, pretende con los maestros perpetuarse y se niega a irse al panteón a descansar.

Y así en cada partido político tienen su político que vale más muerto que vivo, por lo menos para la sociedad, pero ellos se niegan a irse, y los otros no saben como echarlos, así que ya veremos quienes resultan más vivos, y quienes serán las futuras ánimas en pena.

Se aproxima diciembre y con el temor de muchos políticos que se sienten vivos porque no quieren que sus deseos mueran y sus ilusiones queden enterradas en el panteón de los olvidos.

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